Bajar a Levante siempre es un placer, si además es en temporada baja y nos olvidamos de atascos y aglomeraciones se convierte en un agradable paseo, y si ya nos está esperando Miguel Fuster para deleitarnos con una de esas maravillosas paellas de su tierra, pues para qué queremos más.
Benidorm parece otro lejos del verano, la playa vacía, sitios donde aparcar y todo lleno de gente de aquí, deducimos por la cantidad de personas a las que saluda Miguel. Con la playa y el mar de fondo, comenzamos una agradable charla en la que el alicantino habla de este año, de los GT, del año pasado e incluso de sus comienzos, hace ya dieciocho años.
A pesar de ser el vigente campeón y de tener en principio un programa ya montado con una marca oficial, de dos años prorrogable a tres, durante este comienzo de año repetir con Fiat se ha puesto en duda en más de una ocasión. ¿Qué ha ocurrido?
Desde Italia, el nuevo director de la marca no apostaba, debido al recorte de presupuesto realizado en competición, por las filiales ni por las carreras en el resto del mundo, excepto por el IRC. Se habló mucho y se especuló mucho, pero yo siempre he dicho que en Fiat, en España, había un compromiso muy grande personalmente, y también en cuanto a patrocinador, la Comunidad Valencia había apostado por este equipo y siempre he tenido la corazonada de que iba a salir. Ha costado sacar el proyecto adelante, lo hemos tenido difícil, pero al final aquí estamos.
De haberse dado el caso, ¿te hubieras sentado en un Ferrari?
Sí, podía haber ocurrido. Mi relación con Ángel Ramos es estupenda, profesional y personalmente, y si no corría con el Fiat iba a correr con uno de los Ferrari de Auto-Laca. Pero realmente lo que quería era seguir con el proyecto de Fiat, que para eso lo teníamos firmado y los contratos están para cumplirlos.
Si Fiat hubiese dado carpetazo, ahora que te toca salir con el número uno en la puerta, y encima después de que Peugeot hubiese anunciado su regreso al Nacional, ¿qué crees que hubiese pensado la afición?
No era lógico, no era una decisión normal. Por eso ya te digo que nuestro consejero delegado, José Antonio Garbía, y el director de Marketing, Renato del Bino, han peleado muchísimo, y me consta que se han dejado la piel, porque lo he vivido. Hemos estado a las 11 de la noche en Fiat, un miércoles, con una videoconferencia hablando con el número dos de Fiat Italia, y así durante varios días. Hemos peleado todo lo que hemos podido y presionado con lo que podíamos desde aquí, no era lógico llegar de forma oficial, ganar e irse.
Correr y ganar
Una vez solucionado el problema de tu continuidad en Fiat, como vigente campeón, ¿cómo te planteas esta temporada que comienza?
Me la planteo como todas. A muerte, a correr y a ganar. Evidentemente, muy en serio, porque sé que viene una marca campeona del IRC, con un piloto que está en forma y totalmente acoplado a ese coche. Va a estar muy difícil porque han trabajado mucho y tienen un coche muy logrado, pero yo tengo también confianza en el mío. Espero comenzar con buen pie y a ver qué pasa, pero no va a ser fácil.
¿Cuál es la estrategia? Cuéntanos un poco.
La estrategia comienza ganando en casa, pues, al igual que Quique en Santander, alguna ventaja tengo yo aquí. No sólo está Quique, yo cuento mucho con los GT, con Vallejo con el Porsche… Habrá que esperar a ver cómo empiezan las cosas.
La llegada de Peugeot Sport España y Ojeda como flamantes campeones del IRC os tiene que poner un poco en alerta, ¿vais a tomar alguna medida en especial?
Aquí hay poca medida (risas)... El coche que tenemos es el que tenemos y el piloto es el que hay. Este año va a haber que trabajar mucho, al preparador ya se le ha advertido, pues si bien el año pasado contábamos con un coche un poco superior al resto, ahora ya no va a ser así. Vamos a tener que rascar y buscar cosas por donde podamos, aunque poco margen hay para estirar.
Al final, ganamos
Hablando un poco del año pasado, ¿qué lectura haces tú de lo sucedido, de los apuros para conseguir el título?
La lectura del año pasado a día de hoy, a 15 de febrero de 2008, es muy clara: campeones de España de 2007. Luego, ¿duro?, muy duro. ¿Sufrido?, muy sufrido. ¿Mucho más difícil de lo que esperaba?, por supuesto. ¿Qué fallamos mucho?, también. ¿Qué tuvimos lagunas, piloto, equipo...?, también... Con suerte, sin suerte, se paró, se chocó... Pero al final ganamos.
Erais favoritos antes de empezar y después de vuestra victoria en La Vila Joiosa, todavía más. ¿Qué pasó?
Hasta después de Orense seguimos ahí, en Canarias ganó el GT, y en Cantabria íbamos primeros y rompimos la caja de cambios. Luego pinchamos en Vigo, pero hicimos segundos y en Orense ganamos. Después vino la debacle, el motor en Ferrol, la salida en el Príncipe y el diferencial en Llanes. Nosotros hubiésemos sido campeones, de no haber tenido problemas, en Ferrol.
Todo esto se habrá estudiado, ¿habéis tomado medidas para que no vuelva a suceder?
En ello estamos. Estamos esperando a ver lo que han evolucionado en Fiat este año en el tema del diferencial, que en todos los sitios ha dado muchos problemas.
Noccentini, como preparador, ha tenido algo que ver, ¿no ha sido cuestionado?
El motor se rompe y se rompe, éste tenía 80 km, la caja creo que fue un primario. Pero todos los componentes vienen directamente de fábrica, por lo que poco puede hacer Noccentini. En los diferenciales sí que hubo sus más y sus menos, pero espero que para este año todo esté solucionado y podamos plantarle cara al Peugeot.
Tú has probado bastantes coches, ¿cómo definirías a un S2000?
Es el más fácil que he llevado, el más duro, porque me he dado un golpe y he visto cómo ha quedado después, y es duro. Puede que sea el más divertido, frente a los tracción delantera, la tracción total te transmite mucha seguridad.
¿Y el motor?
El motor no te transmite nada, más bien cero. Teníamos un cambio largo y un motor de circuitos, con todo arriba, lo hacía un preparador de circuitos de Alfa Romeo. Ahí es donde el VW Polo S2000, a pesar de ser un coche inferior al nuestro, nos comía. El coche en segunda, tercera y cuarta arriba era muy rápido, pero una vez que lo parabas, le costaba mucho volver a salir. En Alicante, sin ir más lejos, en un tramo que conozco con los ojos cerrados, como Finestrat, hasta los Mitsubishi nos metían uno por kilómetro, arrancar le cuesta muchísimo.