“Supongo que puedo echarle la culpa a mi padre por mi afición a los coches. Él ha estado corriendo rallyes más de 25 años, y durante ese tiempo siempre estuvo luchando por posiciones de cabeza en el Campeonato Finlandés. Cuando lo vi corriendo en un coche de rallye, yo quise hacer exactamente lo mismo. Me han interesado los rallyes desde siempre, desde que tengo uso de razón. La primera vez que conduje fue a los cuatro años, pero antes no me perdía ni un vídeo, ni una revista de rallyes. Fue entonces cuando empecé a seguir a Juha Kankkunen, porque la verdad es que no había grandes estrellas en el área donde yo vivo, pero sí dos grandes rallyes: uno, el Miljoonaralli, que se corrió por última vez hace seis años y que servía de entrenamiento al 1000 Lagos; el otro gran rallye que se corre cerca de mi casa, aunque en los ‘70 casi rozaba mi pueblo, Tuuri. Ahora los tramos están mas o menos a una hora en coche de mi casa”.
Tuuri no es un lugar ordinario, está aproximadamente en medio de Finlandia, a 140 km de Jyvaskyla y a dos horas en coche del aeropuerto signifi - cativo mas cercano, Tampere. Tiene menos de 1.000 habitantes, pero uno muy famoso, el Veljekset Keskinen, el segundo supermercado de más volumen de venta del país. Autobuses repletos de clientes llegan cada día para comprar allí. El nombre de Tuuri, cuando lo traduces, viene a signifi car “afortunado”, y en la entrada hay una herradura enorme montada en un pedestal de tres metros de alto. Hay también una pequeña estación de tren, una carretera que lo atraviesa y otros negocios entre los que destaca Latvala OY, los del padre de Jari-Matti, que se centran en maquinas de movimientos de tierras y equipamiento agrícola, aunque también tiene una tienda de rallye, una pista de kart y una pista de test.
El primer rallye
“Recuerdo la primera vez que vi un rallye, fue en 1989, una prueba de los ‘Million Cup’, rallyes cortos con buenos premios. Tenía cuatro años y fui con mi madre a ver a papá en acción. No había muchos pilotos que sean famosos hoy en día, pero aún recuerdo a Sebastian Lindholm, Essa Sarenpaa o Saku Vierima. Por aquel entonces empezaban a aparecer Marcus Gronholm y Tommi Makinen. Tuve la oportunidad de comenzar a conducir en el terreno de nuestra familia, y no fue hasta los nueve años, que yo recuerde, cuando tuve mi primer accidente. Corté un interior demasiado y choqué con una cosechadora. De ahí en adelante mi padre decidió que estaba yendo demasiado deprisa y mi conducción quedó confi nada a los ‘relativamente seguros’ lagos helados. Mi primer coche fue un buggy de carrocería de plástico y motor de 8 caballos de segadora, un tracción trasera con 4 años.
Mi primer coche de rallyes fue, con 8 años, un Ford Escort MKI. Luego tuve un Sunbeam Avenger, que en su día fue de Henri Toivonen. Sólo tenía un año cuando Henri murió, pero el hecho de que el coche hubiese sido suyo significó mucho para mí. Al Avenger le siguió un Ascona, con 10 años, dos después, un Escort Mark II y cuando cumplí los 15, un Toyota Corolla GT. Fue con el Toyota cuando comencé a disputar rallysprints, nada más cumplir los 16. La mayoría de estas pruebas se corren el día antes del rallye propiamente dicho, cuando todo está preparado e incluso puedes correr tu solo. Hacíamos muy buenos tiempos, y creo que la mayoría de los que corrimos los ganamos”.
La edad mínima para conducir en Finlandia son 18 años, pero cuando tenía 16, Timo Jouhki realizó un test en Jyvaskyla al que le invitó. También estaba Mikko Hirvonen, aunque es cinco años mayor. El premio del test era disputar un rallye en Italia, y la decisión iba a estar basada en varios factores. El coche fue un VW Golf Kit Car y se realizaron dos viejos tramos del 1000 Lagos.
“Allí conocí a Jouhki por primera vez. Me pareció un buen tipo, con la mente abierta y con muchas ganas de apadrinar jóvenes pilotos. Se interesó mucho por mi pasado y en ese momento no me hice a la idea de lo importante que él iba a ser para mi carrera. Mikko fue el ganador y Timo comenzó a trabajar con él muy poco después del test, en 2002. Yo aún no era mayor de edad, pero poco después Timo contactó con mi padre para decirle que deberíamos ir a Gran Bretaña, donde se puede correr con 17 años. Pentti Airikkala (ganador del RAC de 1999) estaba viviendo en Inglaterra por ese tiempo y fue él quien hizo buena parte de los planes para que todo fuese posible. Me dio clases de conducir para pasar el examen y conseguir la licencia inglesa, me encontró un copiloto… y para allá fuimos”.
Al Mundial con 17
“A finales de 2002, cuando terminamos en la 17ª posición del Rallye de Gran Bretaña con un Mitsubishi Gr.A hubo otro test, esta vez organizado por M-Sport. Timo Jouhki nos dio otra nueva oportunidad a Mikko y a mí. Como consecuencia de esto, Mikko hizo 14 rallyes del Mundial en un Focus WRC 02, mientras que yo hice cuatro y todo el Campeonato Británico con un Focus WRC 01. Todo esto significó para mí una auténtica pasada; en menos de un año había pasado de pasear por el ‘service’ del 1000 Lagos, soñando en lo maravilloso que sería montarme en uno de esos coches, a estar justo en mitad del meollo. En mi primer rallye con ellos, el Acrópolis, acabé entre los diez primeros. Mi héroe, Henry Toivonen, fue en su día el piloto oficial más joven, con 21 años, en su tercer rallye del Mundial. Fue difícil asimilar que yo, con 18, era ahora el más joven, siendo piloto oficial en mi segundo rallye. ¿Era demasiado? ¿Estaba yendo demasiado deprisa?
Por aquel entonces había mucha presión, sabía que tenía que acabar aquel Acrópolis, era mi primer rallye del Mundial con un WRC. En Grecia hace mucho calor, no había estado tan cansado en mi vida; es difícil acostumbrarse a esas temperaturas. Yo físicamente estaba bien, el problema era que todo era absolutamente nuevo. Finalmente conseguí superar la presión en Grecia, lo que me dio confianza para resolver otras situaciones en posteriores pruebas, como por ejemplo en las salidas de carretera que tuve en el Campeonato Británico”.
En 2004, el menú fue S1600 y Gr.N. Latvala lo encontró bastante difícil y tuvo muchos problemas en el Júnior. A mitad de temporada no había finalizado ningún rallye y notaba cómo iba perdiendo la confianza. No fue un buen año. El año 2005 sirvió para asimilar lo aprendido, tuvo la oportunidad de correr varios rallyes de su tierra con un Toyota Corolla WRC y continuó con un programa italiano de Gr.N, a la vez que salía a algunas pruebas del Mundial, consiguiendo algunas victorias en su Clase.
Llega Stobart
“El acuerdo con Stobart llegó en 2006. En un principio era para cuatro rallyes de asfalto que Kosti Katajamaki no iba a hacer, pero choqué en todos, aunque hubo una cosa buena, y es que vi que mis tiempos eran mucho mejores que los de antes y me metí entre los seis mejores de un rallye por primera vez. A pesar de todo, me dieron la oportunidad de correr en el Rallye de Gales, y esta vez no cometí errores, acabando en cuarta posición, el mejor resultado de Stobart de la Historia. Eso fue una buena base a la hora de negociar de cara a 2007”.
“Este año las cosas no empezaron con muy bien pie, me salí en Montecarlo y se rompió el motor en Suecia. Me divertí en Noruega, porque ha sido donde he conseguido mi primer scratch en el Mundial. Estoy contento, tengo una gran oportunidad de progresar como piloto y convertirme en 100% oficial. Sé que tengo algunos puntos débiles y tengo que trabajarlos. Uno de ellos es la conducción sobre asfalto sucio; me cuesta mucho saber la velocidad idónea de rodar en esas situaciones…, ¡no quiero más accidentes en asfalto! También sé que no manejo bien la situación cuando llegan los problemas en el coche, cuando surge la confusión. Siento que pierdo la concentración y me cuesta al menos otro tramo volver a recuperarla”.
“Este año Stobart es un gran equipo, con Henning Solberg y Mathew Wilson como compañeros. Siempre hablamos lo temas juntos, el set-up del coche, los neumáticos… Son bastante abiertos y nos escuchamos unos a otros. Tener a Henning como piloto con quien luchar es muy bueno para mí. Nuestros coches son prácticamente iguales a los oficiales BP-Ford, lo que significa que competimos al mismo nivel. Lógicamente los pilotos BP-Ford tienen oportunidad de hacer infinitos tests, lo que les da una ventaja definitiva. Esta muy bien poder compararte con pilotos “top level”, aunque sé que aún no puedo luchar contra Marcus o Mikko. No es lo mismo marcar un buen tiempo en un tramo que estar haciéndolo a lo largo de todo el rallye”.
“Yo no puedo mantener esa velocidad en todos los tramos, como hacen ellos. Estamos en similar forma física, tenemos los mismo coches… La diferencia tiene que estar en la mente. Hay que hacerlo con concentración y confianza en uno mismo. Creo que cuando tienes buen feeling con el coche, puedes progresar y mejorar esa confianza en ti mismo. Obviamente espero poder dar un paso más en mi carrera y convertirme en un piloto oficial, capaz de luchar por el Campeonato del Mundo. Hay un largo camino por delante, y sólo unos pocos son los elegidos para hacerlo. Necesito ese cinco por ciento más, de otra manera no podré llegar. Si lo consigo será como un sueño hecho realidad. Tienes que creer que puedes llegar y hay que trabajar muy duro. Creo que en los rallyes es aún más difícil llegar a lo más alto que en la Fórmula 1. El pasado mes de enero tuvimos una agradable sorpresa en Tuuri, y es que el equipo McLaren F1 visitó nuestra pista de tests; buscaban relajarse y un poco de diversión. Nos dimos unas vueltas con Lewis Hamilton y Pedro de la Rosa en el Toyota Corolla WRC y el Corolla Turbo tracción trasera. Fue divertido ver sus reacciones, no se podían creer lo cerca que rodábamos de los árboles pilotando sobre hielo. Debo decir que me impresionó Lewis, no pasó miedo; realmente sorprendente”.