Reportajes y Entrevistas
Correr con un WRC
Con todo lo que hemos hablado de los WRC en esta sección, está claro que son coches muy caros. Sin embargo, es raro el campeonato regional o la prueba donde no estén prohibidos por reglamento y en la que no haya inscrito alguno. Pero, ¿cuánto cuestan de verdad?, ¿en qué aspectos hay que tener cuidado?, ¿qué preparadores los pueden mantener correctamente?, ¿merece la pena comprarse uno para correr?...
Aunque pueda parecer lo contrario, dependiendo del campeonato en el que se participe y de los objetivos que se tengan, comprar un WRC para participar en rallyes puede ser una decisión más que razonable. Eso sí, es importante tener en cuenta que comprar un buen coche sólo es lo primero, ya que tan importante o más es mantenerlo correctamente.
Siempre con retraso
Desde la creación del Mundial de Rallyes, las unidades que utilizan los equipos oficiales tardan como mínimo un año en llegar a manos privadas (e incluso a manos semioficiales). De esta manera, las marcas protegen la tecnología que utilizan en los coches para que el resto de los equipos no la puedan copiar, al menos hasta que ellos dispongan de soluciones más evolucionadas.
No obstante, las marcas tienen cada vez más interés en poder vender sus coches usados, debido principalmente a dos razones: la primera es que, de ese modo, se garantizan la presencia de su marca en los distintos campeonatos, y la segunda es la recuperación de parte de la inversión realizada en los mismos.
Cómo conseguirlos
En cuanto a los coches de última generación, la única posibilidad para conseguirlos es a través de los distintos equipos oficiales, que sólo dejarán llegar los coches a nuestras manos cuando la tecnología utilizada ya no les pueda comprometer desde el punto de vista deportivo. En este caso, podremos estar seguros de que el vehículo está en perfectas condiciones, pero, eso sí, tendremos que desembolsar entre 500.000 y 600.000 euros.
Para las unidades con más años, casi siempre en manos de pilotos privados o de preparadores, es importante adquirirlas bajo la supervisión de alguien que conozca de verdad la configuración de las distintas versiones de los coches. Por ejemplo, un Córdoba WRC versión 2 en buen estado puede comprarse actualmente por unos 100.000-110.000 euros, mientras que por un versión 3 habrá que pagar entre 40.000 y 50.000 euros adicionales. ¿La razón?, aunque el nombre del coche sea el mismo, no tienen nada que ver ni la gestión electrónica del motor, ni la geometría, ni la carrocería, ni la transmisión, etc. En definitiva, son vehículos absolutamente diferentes, y con casi 1 segundo por kilómetro de diferencia entre las prestaciones de ambos. Y esto mismo ocurre si hablamos de los Focus, de los 206 WRC o de cualquier otro.
Como veis, el abanico de precios en función de lo que se quiera conseguir es muy grande, ya que, desde los 60.000-70.000 euros por los que se puede encontrar un Corolla WRC o un Hyundai Accent hasta los 600.000 de un coche de última generación, el abanico de marcas, tecnología y prestaciones es enorme.
Por último, y como veremos en detalle más adelante, cuando se adquiere un coche de carreras en general, o un WRC en particular, es muy importante verificar el kilometraje de cada uno de los elementos importantes (motor, transmisión, frenos, dirección, etcétera), ya que la revisión de todos estos elementos en un coche que esté al límite del kilometraje permitido puede llegar a rondar los 80.000 ó 90.000 euros.
El mantenimiento
Si bien es muy importante saber qué se compra y en qué estado está, lo verdaderamente importante de los WRC es realizar con ellos un mantenimiento correcto. Como ocurre en los coches de serie, quienes deciden qué hay que revisar y cada cuánto tiempo hay que revisarlo son los fabricantes (en este caso, los equipos oficiales). No obstante, los períodos (o mejor dicho los kilometrajes) de mantenimiento para los principales órganos suelen ser parecidos.
Caja de cambios
Entre 600 y 1.000 km cronometrados es el intervalo para revisar todo lo referente a la transmisión (caja de cambios, diferenciales…). No en vano, los WRC tienen muchísimo par y el sistema de transmisión es casi lo que más sufre. Si no hay ninguna incidencia, normalmente la revisión se ciñe a cambiar los rodamientos, los retenes, algunos desplazables (que es lo que más se gasta) y, quizá, alguna rueda dentada, normalmente de las primeras marchas, que son las que más se usan y las que más par transmiten.
En cuanto a los diferenciales, normalmente las revisiones consisten en verificar que todo está correcto y realizar el reglaje correspondiente. Como mucho, será necesario cambiar algún disco.
El coste de la revisión periódica de una caja de cambios se sitúa entre 3.000 (si sólo es revisión) y 20.000- 25.000 euros, si hay piezas importantes dañadas (árboles, carcasas, etcétera).
Otro de los elementos de transmisión que hay que cuidar es el embrague. Casi todos los WRC llevan embragues multidisco de carbono. Éstos son muy ligeros (y con bajo momento de inercia) y tienen una enorme eficiencia, pero también son delicados. Cada poco tiempo es necesario regularlos de tal modo que el diafragma esté siempre en la posición correcta, variando el espesor del plato de presión. Si no se abusa de ellos, duran bastante (unos 2.000 km de tramo), pero si no se cuidan convenientemente, se pueden destruir en muy poco tiempo, y rondan los 7.000 euros…
Motor
La revisión del motor suele ser una de las más costosas de realizar en un WRC y, dependiendo de la marca y el tipo, el kilometraje entre intervenciones es de 1.000 ó 1.200 km de tramo. Junto con el propulsor, también se suele revisar el turbo. De forma habitual, en la revisión de los motores se cambian los pistones, los segmentos, todos los casquillos, los muelles de válvula y, dependiendo de los desgastes o del uso del motor, a veces también se tienen que cambiar los árboles de levas, las válvulas, etc.
Dependiendo de las piezas que finalmente sea necesario sustituir, el coste de una revisión "tipo" de motor en un WRC oscila entre 15.000 y 25.000 euros.
Tanto el motor como la caja de cambios son elementos muy delicados en este tipo de coches. Si se van realizando las revisiones correspondientes (y no se maltratan con sobreregímenes, falta de lubricación, etc.), el riesgo de rotura es prácticamente inexistente. Por el contrario, si intentamos "estirar" el intervalo entre revisiones, el riesgo de rotura es altísimo, y también lo es el coste de reparación (del orden de 25.000-30.000 euros para la caja de cambios, y de 35.000-55.000 euros para el motor).
Otros componentes
Además del grupo motopropulsor, hay otra serie de elementos de los WRC que también han de cuidarse para no tener problemas.
Tras cada carrera, es imprescindible limpiar a fondo el coche y revisar fugas de líquidos (frenos, dirección, diferenciales, motor, etc.), holguras (transmisión, rótulas, rodamientos de rueda, casquillos de estabilizadoras...) y, cada 300 ó 400 km de tramo, hay que sustituir toda la tornillería de los sitios clave (triángulos, subchasis, asientos, etcétera).
Por último, la revisión de todos los cableados también es importante y se ha de hacer cada poco tiempo, revisando principalmente los roces en las fundas o los restos de suciedad y/o humedad en los conectores.
En definitiva, con los WRC (como en general con cualquier coche de competición), es muchísimo más caro esperar a que se rompan las cosas que sustituirlas o revisarlas periódicamente cuando lleguen al final de su vida útil.
La adquisición de datos y el equipo
Con vehículos tan complejos como los WRC, es imprescindible disponer de un sistema de adquisición de datos con el que se pueda verificar que todo (sobre todo motor, cambio y diferenciales) está funcionando correctamente. De cualquier otro modo, es muy difícil detectar los problemas, o incluso saber de dónde vienen cuando ocurren. Por ello, es necesario tener un equipo que sea capaz de analizar los datos, diagnosticar los problemas y actuar en consecuencia.
En definitiva, lo de comprarse un WRC y "arreglárselo" uno mismo junto con algunos amigos "aficionados" suele ser garantía de fracaso. Es mucho mejor (y a la larga muchísimo más barato) acudir a alguien especializado, que tenga suficientes conocimientos y que tenga los contactos necesarios para poder conseguir piezas, reglajes, información, etc.