En la mayoría de los rallyes, hay algún tramo cronometrado que, por la disposición del terreno, hace saltar al coche. Los conocidos y populares saltos que seguro nos vienen a la mente son los de Finlandia o Suecia, pero esto no nos puede llevar a cometer el error de pensar que sólo saltan los participantes mundialistas en los rallyes de máximo coeficiente, pues en los campeonatos nacionales y regionales de Asfalto y Tierra también hay saltos, y ver cómo los superan los participantes de las Copas monomarca también es una pasada.
Notas, bacquet y arneses
En los reconocimientos, podemos iniciar el plan de prevención de lesiones haciéndonos a la idea de por dónde va a pasar el coche, la velocidad y marcha aproximadas y si vamos a perder contacto con el suelo. Para ello, será clave que el bacquet tenga una talla adaptada a nuestro cuerpo y que la tensión de los arneses sea la correcta, para fijar bien el cuerpo al bacquet y con ello a la máquina. Si esto no es así, podemos sufrir graves lesiones cervicales derivadas del impacto del casco contra el techo.
El piloto siempre se verá beneficiado de tener fijadas las manos en el volante y disponer de la habilidad de anticiparse a la reacción del vehículo en el aterrizaje, pues el copiloto en la mayoría de los casos estará haciendo lectura de las notas, siendo un problema no poder ver venir el aterrizaje y preparar el cuerpo para ello. Es clave en el caso de los copilotos utilizar las planchas de los pies para realizar fuerza y sujetar mejor el cuerpo en las frenadas y saltos; al tener las manos ocupadas con las notas y no disponer del volante, serán éstos los que se verán más perjudicados ante un mal salto o una falta de previsión del impacto en el mismo.
Dolores cervicales y bloqueos respiratorios
Un mal salto nos puede lesionar mucho; en el peor de los casos, si por la verticalidad de la caída se produce un contacto con el suelo a poca velocidad o bien si saltamos de morro y la parte posterior de la máquina sobrepasa el nivel del motor, las vértebras lumba res suelen ser las candidatas a sufrir lesiones, que pueden llegar a ser fracturas graves. En la mayoría de los casos, según los datos aportados por el estudio del doctor Neil Mansfield, sobre una muestra de diez profesionales y 105 amateurs, nueve de cada diez aseguraron tener dolores de espalda y cervicales una vez finalizado el rallye; sin discriminar en qué zonas se han podido lesionar, es conocido que los rasantes tienen bastante culpa de ello.
Las cervicales, al tener que flexionarse en exceso al aterrizar el vehículo, pueden lesionarse, siendo lo más típico los esguinces benignos cervicales. Éstos son los que nos pueden llevar a tener que utilizar collarín durante una temporada. A otro nivel, hay una lesión muy singular y típica de los saltos que puede provocar un bloqueo respiratorio, donde el piloto y sobre todo el copiloto pueden perder la respiración momentáneamente. Esto viene derivado del músculo que nos hace respirar, el diafragma, que por culpa de la presión de la zona interabdominal se bloquea y no nos permite respirar durante unos instantes, situación que nos pude llevar a ver que nuestro copiloto deja de cantar las notas. Si esto pasa, es importante poder parar una vez salido del tramo y estirarse en el suelo alargando los brazos a la vez que vamos respirando cada vez más profundamente.
Si podemos tener un pequeño margen de tiempo para colocarnos bien sujetos, aguantando relativamente la respiración y viendo cómo se sucede todo el salto, es muy posible que no suframos lesiones; por otro lado, lo mejor para no lesionarse es saltar bien, y eso sí que va a cargo de los pilotos.