viernes, 29 de agosto de 2008 Buscar

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Editorial, entre los tres grandes

08/02/2007

Editorial, entre los tres grandes

Muchos, al ver los cronos del cántabro, querían que Dani se pusiera por delante de Loeb y ganase el Montecarlo.

Ahí estaba, sentado entre Gronholm y Loeb como si tal cosa. A su lado tenía a dos campeones del mundo que suman cinco títulos, y él, a sus 23 años, ya está echándoles carreras. El Rallye de Montecarlo ha sido un extraordinario debut para el nuevo Citroën C4 WRC, pero también para Dani Sordo, que ha demostrado tener la rapidez y el temperamento necesario para estar a la altura de un Loeb que tiene ya poco que demostrar.

Pero apenas hemos llegado al primer rallye del año, a su primera actuación como oficial, y ya muchos, al ver los cronos del cántabro, querían que Dani se pusiese por delante de Loeb y ganase el Montecarlo. Algunos ya sacaban el hacha de guerra en contra de Citroën porque, posiblemente, había dado órdenes de equipo que impedían a Sordo superar a su compañero… Algún periódico criticaba que el español no diese el resto y desoyera los dictámenes para acabar por encima de todos.

Pero vamos a ver, tenemos a Dani como segundo piloto de una de las tres marcas oficiales que se juegan el Mundial, compañero de Loeb, que lleva marcando la pauta los tres últimos años, y con un contrato de tres temporadas. Queremos que a la primera de cambio, cuando se ha marcado un señor rallye, cuando nadie se esperaba que rodase tan rápido, ni Loeb, ni Frequelin y mucho menos Gronholm, se descuelgue con un “aquí estoy yo y os voy a ganar a todos”. No estamos diciendo que no pueda, pero fácil no debe ser; estamos diciendo que ha jugado sus bazas de la mejor manera posible, en algunos tramos ha sido más rápido que Loeb, no se ha dado ni un solo toque, algo que ninguno de los demás pueden decir, y ha sabido decir basta, nadar y guardar la ropa, cuando desde arriba se lo han pedido. Él mismo nos decía que lo tenía muy claro. Su relación con el equipo y con Loeb es realmente estupenda y su labor era rodar y coger los más puntos posibles, pero ante todo no hacer una “duvalada”. No hay más que remontarnos un par de años atrás, cuando un rapidísimo belga vestido de Citroën comenzó a echar carreras a Loeb, acabando contra un poste telefónico con el Xsara doblado por la mitad. En su andadura siguió destrozando algún coche más y acabó todos sabemos cómo: con el regreso de Sainz para ocupar su puesto en el Mundial.

Tranquilidad, hay más días que ollas, y con tres años de contrato Dani debe rodar lo más rápido que pueda, pero su objetivo no ha de ser ganar cada rallye a Loeb, ¿o es que Gronholm es manco?

En dieciséis pruebas seguro que surge alguna oportunidad en la que algo le ocurre a “Seb” y él ha de coger las riendas del equipo. Cuando los títulos estén resueltos, ahí es cuando el pulso será directo. Pero si a Dani se le empieza a llenar la cabeza de pájaros, que lo colocan ya como campeón del mundo, puede dar al traste con una brillante carrera que hoy por hoy, paso a paso, no puede ser más radiante.

 

 

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