Éramos muy pesimistas el año pasado cuando esbozábamos las líneas maestras de lo que sería la temporada 2007. Los últimos rallyes de asfalto de 2006 nos hacían presagiar que a lo largo de este año tendríamos que completar las inscripciones con carrozas de Carnaval. Pero al final las cosas han estado más que bien. La presencia de Vallejo con el Porsche 911 GT3 ha animado a otros como Entrecanales a introducirse en los GT, mientras que hace sólo unos meses Julián Piedrafita comenzaba a sentar las bases de un Ferrari 360 que, en su primera participación, ha marcado el scratch en el tramo más disputado del campeonato. Está claro que el scratch de Puras sólo lo consigue un tipo con su experiencia, pero habla muy a las claras de las posibilidades de un coche como el italiano. Y la fiebre de los GT aumentará en 2008 con la llegada de la monomarca de Nissan, una “gentleman cup” con opciones para pilotos cansados de las excesivamente previsibles reacciones de los Mitsubishi. Peugeot seguirá con su Desafío para aprendices avanzados y, mientras tanto, en Suzuki siguen dándole vueltas a la idea de lanzar el Swift, situándose un escalón por debajo del 206, tanto en prestaciones como en precio. Incluso suena el Panda HP100 como arma de iniciación a los rallyes nacionales. Este panorama nos vuelve a llevar a la teoría de los ciclos. Hay épocas buenas (como cuando había la Ibiza, la Clio, el Desafío, el Trofeo Citroën…) y épocas peores (como 2007, sin Trofeo Citroën, con una Evo Cup restringida…). Pero el automovilismo siempre resurge. Porque peor panorama que en 2007 no lo habíamos imaginado nunca. Parecía que Fuster se llevaría el campeonato antes de salir. Pero Hevia se lo puso difícil… Y hasta Vallejo se apuntó a la fiesta. Así que, tal y como están las cosas a día de hoy, todo nos lleva a pensar que en 2008 el campeonato estará mejor aún. Los Súper 2000 se han consolidado como vehículos de primer nivel para ganar campeonatos, los GT son el reducto de los pilotos más espectaculares y los Súper 1600 son una opción cada vez más económica con la que poder estar arriba si las manos son expertas (como Vinyes en el Costa Brava).
Se abre, por lo tanto, un abanico que tiene como resultado poder ver luchas por la victoria hasta el último tramo y pelea por el campeonato hasta el último rallye. La gente parece que ha vuelto a los rallyes, la afición se ha reencontrado con los pilotos y ha vuelto el interés en los parques de asistencia: miradas curiosas a los Súper 2000, admiración por los GT, intrigas por saber cómo se ha reducido el peso de los S1600. Este año, casi todo ha sido en base a capital privado (con la honrosa excepción de Fiat), pero todo nos lleva a pensar que en 2008 habrá más marcas implicadas. Más gente en los rallyes, más repercusión (la tele sigue siendo la asignatura pendiente) y más pilotos con opciones.
Y no menos importante es que vuelvan las Copas de Promoción, de las que han salido hombres como Fuster, Hevia, Vallejo, Entrecanales, Burgo, Basols… Es decir, los tipos que hoy mandan forjaron su nombre hace ya años, en eternas monomarcas con la igualdad como protagonista. El año que viene, por estas fechas, ojalá hablemos de un 2009 en el que haya palos por ganar.