Con gran devoción acudimos a las dos primeras ubicaciones del Nacional de Tierra, certamen que, actualmente, tiene un peso muy importante en el panorama automovilístico de nuestro país. En primer lugar, porque el patrocinio de Repsol hace que su imagen "pública" gane enteros, aunque, a la hora de la verdad, esa difusión que logra la petrolera con todo lo que patrocina no se ha traducido en minutos de televisión en cadenas de ámbito nacional, algo que realmente hace rentable cualquier inversión.
Cierto es que el nivel de pilotos que están siguiendo el certamen está siendo muy grande. Hombres como Solà o Pons, con experiencia mundialista; pilotos como Roma, un icono mediático por sus hazañas en el Dakar, grandes clásicos de nuestro deporte como Amador Vidal o los hermanos Villanueva, herederos de una estirpe que lleva lo de las carreras muy adentro. Pero a estos hombres hay que sumar otros, quizá de más reciente incoporación, pero con iguales ganas de brillar y rodar con mucha cabeza y en tiempos interesantes.
Lejos de querer utilizar este foro como lugar de discusión, tan sólo podemos proponer algunas soluciones para hacer este certamen más interesante, más atractivo y, sobre todo, más rentable desde el punto de vista económico. La economía, al final, marca todas las actividades del hombre, así que justo es detenerse a ver qué pasa con el dinero de la Tierra. Octagon y el RACE, como ya todos sabemos, se encargan de organizar un campeonato que, ciertamente, sale adelante gracias al apoyo de instituciones locales y autonómicas (ayuntamientos y diputaciones) y empresas privadas, las menos. Al campeonato han llegado hombres, como antes decíamos, que tienen apellidos míticos, lo cual siempre es un atractivo para la organización. El problema quizá venga en la posterior difusión, en el cáncer que afecta a los rallyes, es decir, la poca difusión televisiva.
Por si esto fuera poco, las marcas han huido del campeonato. Subaru ha dejado la Impreza Cup, mientras que Mitsubishi ha dejado bajo mínimos los premios de la Evo Cup. De otras marcas, ya ni hablar, aunque son dignos los apoyos que prestan otras firmas como Mavisa o el propio RACC al apoyar programas con interesantes Dos Ruedas Motrices. El affaire de los repostajes, que a punto estuvo de tirar por tierra la cita doble de Lanzarote, ha hecho reunirse, por fin, a la Federación y la organización para llegar a un acuerdo. Quizá en este asunto ha fallado la comunicación. Si queremos reducir costes en el campeonato, quizá sea una buena idea tener que repostar con combustible convencional.
Pero en 80 kilómetros de tramos cronometrados, ahorrarse unos cuantos euros de gasolina nos parece, como se suele decir en las empresas, "ahorrar en sellos". Los preparadores han hecho una brutal escalada de potencia que ha propiciado muchas roturas en las últimas carreras, algo que posiblemente esté más conectado con la reducción de costes.
Si conseguimos un campeonato espectacular, con pilotos de renombre, buena difusión televisiva y emplazamientos interesantes, quizá la Tierra crezca más de lo que lo ha hecho en los últimos años. Cada vez es más difícil organizar carreras, máxime fuera del asfalto. El reto está servido.