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Editorial: El campeonato que nadie quería ganar

17/10/2007

Editorial: El campeonato que nadie quería ganar

Hace sólo unos meses , cuando comenzó el Nacional de Asfalto, parecía claro que la cosa sería de los Súper 2000.

Hace sólo unos meses , cuando comenzó el Nacional de Asfalto, parecía claro que la cosa sería de los Súper 2000. Y en particular, de Fuster. El de Benidorm contaba con una estructura oficial y con el coche más evolucionado de la categoría. La idea de su fortaleza se reforzó tras el triunfo en La Vila Joiosa… Pero después empezaron a pesar cosas raras. A priori, sólo él y los hermanos Vallejo tenían presupuestos completos como para hacer todo el campeonato. Así que Canarias, segunda cita, parecía otro paseíto para Fuster. Pero aquí comenzó el baile. Vallejo se impuso en las islas y, en el retorno a la Península, se sumó otro gallito más al corral: Alberto Hevia, con un triunfo en Cantabria. Hasta el bueno de Chus Puras quiso sumarse al campeonato… Pero resulta que nadie quería ganar. A todo esto, otro Súper 2000 decidió que tampoco quería ganar: Marcelino Hevia. El asturiano sufrió una operación quirúrgica antes de Cantabria y después varias desgracias en carrera confirmaron que no optaría al campeonato.

En Vigo ganó de nuevo Hevia, con Fuster segundo. Entonces Hevia decidió que ya no quería ganar el campeonato. Más bien porque no podía. El tema del presupuesto apretaba más que el arnés de su Polo. Puras fue tercero en Ourense, pero ese mismo día escribió en su diario la fatídica frase: no quiero volver a ser campeón de España, porque no puedo. Y en Ferrol, Fuster confesaba lo que todos nos imaginábamos: que tampoco quería ser campeón de España, ni él, ni el motor roto de su Grande Punto S2000. Los hermanos Vallejo sumaban entonces su segunda victoria del año. Entonces todos nos decíamos: ¿querrán ganar el campeonato con el Porsche? Si ganan, seguro que en 2008 alguien restringirá las prestaciones del Porsche…

En el Príncipe de Asturias vimos en lo más alto del podio a otro piloto que tampoco quería ganar el campeonato: Ojeda con su Peugeot 207. El coche fue muy fiable, el piloto consistente y sus rivales, efímeros. Fuster se reafirmó en su decisión de no ganar, Solà ni siquiera quiso sumar puntos para el certamen y Hevia terminó segundo, pero con la cartera vacía. A Vallejo no le quedó más remedio que terminar tercero, sumando los puntos necesarios para colocarse líder. Ojeda no quería ganar (o no podía) porque su participación en el Nacional se redujo a este Príncipe. Los Mitsubishi de Gr.N también se descartaron de una posible lucha por el campeonato. Basols no estuvo en el Príncipe y Burgo tampoco. Senra abandonó y Vinyes, por su parte, ya dijo en Ferrol que “Nunca Máis”, que este año, de ganar, nada de nada.

Ahora sólo nos falta saber quién quiere ser campeón de España. Buscamos un piloto con un coche fiable, presupuesto ilimitado, buen conocimiento de los rallyes y la regularidad necesaria para no fallar. Es imprescindible que su coche no pueda ser lastrado en un futuro y también es importante que dispute todo el Nacional. Seguiremos buscándolo…

 

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