La escuadra canaria se desplazó hasta tierras alicantinas para hacer unos tests con el Citroën C2 S1600, el mismo con el que Solà se proclamó el año pasado campeón de España. A la cita acudieron Joan Vinyes y Manuel Rueda. El andorrano, completamente recuperado ya de su accidente en el Nacional de Tierra, probó distintas soluciones para el coche preparado por Piedrafita Sport, mientras el propio Julián dejaba claro que el equipo tiene que evolucionar para adecuar el peso a los 950 kilos que marca ahora la reglamentación como peso mínimo. En principio, está previsto que Auto-Laca se desplace también a tierras asturianas para probar sobre superficies más delicadas y deslizantes.