El rallye para el equipo Subaru fue un auténtico desastre, y para Xevi Pons y Xavier Amigo no iba a ser menos. Si bien, de los tres coches, el suyo fue el que más aguantó, pues al final del primer día rodaba séptimo, por delante de Pérez Companc y Wilson, los que luego pelearon por ser cuartos. Xevi afrontaba su primera vez en Japón con calma, y para más inri, una suspensión nueva no iba todo lo bien que debía, por lo que el feeling con el coche no era muy bueno.
Pero al menos seguía en carrera, lo peor estaba por llegar. El sábado, en una izquierda lenta del segundo tramo, se rompía uno de los soportes de suspensión de su rueda delantera izquierda, con lo que el Impreza de Xevi se iba suavemente fuera, sin poder hacer nada para devolverlo a la pista. Afortunadamente, se trataba de una curva de segunda y no hubo más consecuencias, pero, de haber sucedido en otro lugar, la cosa podía haber sido más grave. Al día siguiente se reenganchaba para probar soluciones de cara a Gales, aunque tampoco quedaban muy satisfechos.