Campeonatos
08/04/2008
Pol. SANTAMARÍA / Fotos: WORLD RACE IMAGE
XI Rallye Montecarlo Histórico 2008
El Montecarlo Histórico ha vuelto a cumplir con las expectativas de los aficionados y los más de 300 participantes. La etapa de concentración, la nieve, unos tramos míticos, la noche del Turini... son algunos de los ingredientes que hacen de esta prueba algo especial. Al compararla con la cita mundialista, se siente una cierta envidia, eso sí, sana.
En esta ocasión, la organización preparaba uno de los recorridos más interesantes de los últimos años, donde sobre todo la búsqueda de la nieve era el objetivo prioritario. La salida se realizaba desde cinco ciudades europeas diferentes, una de ellas Copenhague, cuyos participantes realizaban la nada desdeñable cifra de 1.800 kilómetros antes de llegar a Valence. Más cercanas fueron las salidas desde Reims, Turín, Mónaco y Barcelona. La Ciudad Condal, y más concretamente la Plaza de la Catedral, era una vez más el punto de partida para prácticamente toda la expedición española, a excepción de los miembros de La Cochera, Miguel Otegui (Fiat 131 Abarth) y Alain Alcázar (Mercedes 220 S), que salían desde Mónaco.
Valence era el punto de encuentro de las diferentes caravanas, y a partir del domingo se disputaba la etapa de clasificación, Valence-Valence, y la etapa común distribuida en dos jornadas (Valence-Briançon y Briançon-Mónaco), para llegar finalmente a la noche del martes con la mítica etapa final, Mónaco-Mónaco.
Hielo y nieve
La primera etapa resultó algo aburrida para los pilotos, pues tan sólo había cinco kilómetros con nieve en la zona de Lachamp-Raphael, mientras que Burzet, Coll de la Fayolle o Saint Bonnet le Froid se disputaron en seco; así, en la general, entre 0 y 203 puntos de penalización se encontraban 53 equipos, trece de los cuales españoles, destacando la sexta plaza de Gonzalo Rico-Avelló (Lancia Fulvia). Al día siguiente, al despertarnos en Saint-Nazaire-en-Royans bajo una intensa lluvia, rápidamente la idea de que en el Col de L’Echarasson estuviese nevando nos provocó el mismo efecto que una dosis triple de cafeína, y así fue, a nuestra llegada la nevada (que duró una hora) era impresionante y el blanco elemento complicaba por momentos el paso de los aficionados.
Los participantes, encabezados por Elford, luchaban contra las duras condiciones tan bien como podían o sabían; por delante, cuatro especiales y el Circuito de Serre Chevalier, que no contaba para la general, aunque finalmente, y a petición de la Gendarmería, una era anulada por exceso de hielo. La clasificación dio un drástico vuelco, ya que los dorsales más bajos sufrieron en exceso las exigencias de la dama blanca y cedieron mucho tiempo; las diferencias se ampliaban y la prueba quedaba casi sentenciada por el alemán Ernst Juntgen (Mercedes 300 SE), con más de 1.000 puntos sobre otras dos tripulaciones germanas. Entre los españoles, día también complicado, estando tan sólo cuatro equipos entre los veinte primeros, con Miguel Fernández-Buxó (Porsche 356) en la octava plaza.
Mónaco y el Turini
El martes, tan sólo dos especiales antes de llegar a Mónaco, y ambas cubiertas de hielo y nieve, lo que provocaba en algunos casos que el acceso a la especial estuviese cerrado al tránsito, evitando así que los vehículos de los aficionados bloqueasen el paso de los participantes, como sucedió hace dos años. En el parque cerrado, dos vehículos llamaban la atención por su situación en la general, 11º y 12º, respectivamente, por un lado, el Citroën AMI 6 del francés Roland Chabas, antiguo participante del rallye, y por otro, el Seat 127 de Roland Holke, conocido de la afición española por sus victorias en Copa Panda, Ibiza, Fiesta y Desafío, disputando a mediados de los ‘80 el Nacional como piloto oficial Peugeot.
Nuevamente, los españoles supieron sacar provecho de la noche del Turini, compuesta en esta ocasión por las especiales de Col de Braus, Villars sur Var y el Turini, en su versión de La Bollène-Vésubie a Le Moulinet, las dos primeras prácticamente secas, mientras que tras coronar el Col había cuatro kilómetros de bajada totalmente helados, donde, a petición de la organización, la Gendarmería retrasó la prueba unas horas para autorizar la limpieza de la carretera. Aquí fue donde se produjeron la mayoría de accidentes, y pese a que sea normal que entre 300 vehículos siempre haya alguno que acabe con su chasis contra un muro, en esta ocasión el porcentaje fue extremadamente alto; en ocasiones, se juntaban de tres a cuatro coches en cada curva, que tenían que ser esquivados por el resto. En el podio final, muchas caras de resignación mientras se llamaba al mecánico para pedir rápidamente el recambio de las piezas dañadas.
Finalmente, el podio, con tres equipos y tres vehículos (dos Mercedes y un BMW), era totalmente germano. Holke acabó por redondear de forma magistral su actuación en su primera participación y finalizaba en una excelente sexta posición, mientras que Blas Hermoso (Alfa Romeo 2000) entraba en el top ten y Juan Breda (Lancia Fulvia) realizaba una extraordinaria recuperación que le llevaba de la 43ª a la 15ª plaza.
Ganadores en "8" Muchos rostros conocidos, tanto dentro como fuera del rallye, destacando la presencia entre otros de Vic Elford y David Stone (Porsche 911), ganadores en 1968 del Rallye Montecarlo. Elford, de 73 años de edad, también destacó en otras disciplinas, como Resistencia y Fórmula 1, mientras que Stone, cuya hija estuvo en la salida de Barcelona, obtuvo una segunda victoria en el ‘71, junto a Ove Andersson. Otro ganador de la prueba, concretamente en el ‘78, Jean-Pierre Nicolas, tomaba la salida a los mandos de un Porsche 911 3.0 "Gitanes", réplica del que pilotó ese mismo año, expresamente realizado por los hermanos Almeras. Por último, y para finalizar con los representantes de los años terminados en "8", Bruno Saby y Jean-Francois Fauchille, vencedores en 1988, partían a bordo de un pequeño Fiat 500, con el que ya habían participado anteriormente. Tan sólo echamos en falta al ganador de la temporada ‘98... ¿Quién fue?
Otros rostros conocidos presentes eran Erik Comas, ex piloto de Fórmula 1 y actualmente propietario de Comas Historic Racing, Claude Laurent, piloto oficial en los años ‘60 y ’70 de DAF y Citroën, y Bernard Occelli, copiloto entre otros de Didier Auriol y Patrick Bernardini. La lista completa de "ex" que actualmente participan en el rallye es interminable, y si añadimos a los que se dejaron ver por los alrededores, encontramos a Bruno Thiry, Markko Martin o Francoise Conconi, copiloto de Michele Mouton del ‘75 al ‘79, y ganadoras del Rallye RACE de 1977.
365 días y...
Una nueva edición estará en marcha, pero antes, mediado el verano, hay que hacer la correspondiente petición de neumáticos de clavos, porque de lo contrario te puedes encontrar sin ellos; en octubre, hay que enviar la correspondiente inscripción y los más de 3.000 euros que, junto a otros 700 nerviosos participantes, hacen un buen pellizco, que en caso de ser rechazado no te devolverán hasta marzo o abril. Una vez aceptado, en diciembre tienes que realizar tus propios reconocimientos, ya que el roadbook de la organización es más bien escaso, además de organizar todo el tema de hoteles, asistencias y demás trabajos de logística. Todo esto hace del Rallye Montecarlo una prueba diferente que todos soñamos con poder hacer algún día.