La positiva circunstancia de que el Rallye de Canarias sea puntuable para la Copa de Europa ha favorecido en numerosas ocasiones la presencia de pilotos foráneos, cada día más escasos, en la siempre bien organizada prueba insular.
A lo largo de estos años esa puntuabilidad continental ha conllevado numerosas modificaciones a nivel técnico, como puede ser la posibilidad de llevar dos ruedas de repuesto, o dar un mayor número de pasadas de reconocimiento a los tramos (este año tres, es decir, una más que en el Nacional).
Pero la de 2007 iba a ser la edición del rallye grancanario que más inconvenientes, por sus peculiaridades, iba a conllevar del rallye grancanario. La apertura del Nacional de Rallyes a los vehículos de la categoría GT (que no serán aceptados en los rallyes del Europeo hasta la próxima temporada) y la excepción hecha en el peso mínimo de los Súper 1600 (que la RFEA ahora ha situado en los 950 kilogramos, 50 menos que el reglamento FIA), hizo que los participantes habituales del Nacional se vieran separados en los dos diferentes listados de inscritos en los que se vertebró el Rallye de Canarias. Los S2000, los Gr.N y los S1600 sujetos a los 1.000 kg de peso mínimo compitieron dentro del mismo listado (Europeo-Nacional), mientras que los GT y los S1600 de 950 kg salieron junto a los WRC, los Kit Car 2.0 y los coches con homologación caducada, encuadrados en una lista denominada "Regional".
Curiosamente, el Rallye de Canarias es la prueba en la que más equipos participan en esa segunda opción, abierta por primera vez en esta carrera, y que el pasado año se generalizó a todo el certamen con escaso éxito.
Días de estreno
Con este complicado planteamiento reglamentario, la prueba insular contó, no obstante, con un elenco de participantes de primer nivel, puesto que, por ejemplo, en el apartado regional, Luis Monzón, el ex campeón de España y promotor de esta prueba, alineaba un Peugeot 206 WRC y ponía en manos de su amigo Juha Kankkunen otro coche idéntico. Ambos pilotos eran dos de las grandes estrellas de este rallye, en el que también Toñi Ponce estrenaba un Skoda Fabia WRC. Por si fuera poco, José Mari Ponce volvía a la carga un año más con su veterano BMW M3, y numerosos participantes insulares competían con sus habituales máquinas.
Sin embargo, la palma en cuanto a novedades se la llevaban el reducido pero bien armado batallón peninsular, con la presencia de Miguel Fuster con el Fiat Grande Punto Súper 2000, Sergio Vallejo, con el Porsche 911 GT3, o Jordi Zurita, debutando en este rallye con un espectacular Aston Martin GT. Joan Vinyes con el Citroën C2 de Auto-Laca era, junto a Fuster y Vallejo, uno de los más firmes aspirantes al triunfo final entre los equipos nacionales. Un apartado en el que los numerosos Mitsubishi Lancer, con Puras, Bassols, Armide Martín y Yeray Lemes también tenían preparada su propia guerra.
Si Sergio Vallejo y su Porsche 911 GT3 ya fue en Alicante una de las estrellas, no sólo por la espectacularidad de este coche, sino por su eficacia en determinadas zonas, en Canarias este coche, bien llevado, podía dar mucha más lata de la prevista a los pilotos del Nacional. Estaba claro que en términos absolutos el ganador debía ser uno de los dos Peugeot WRC, o Monzón o Kankkunen, si es que éste se tomaba en serio el rallye y no había ido a Canarias a tomar el sol y jugar al golf. Lamentablemente, esta duda no llegó a plantearse, puesto que el motor del 206 del finlandés se rompió en el primer tramo.
La climatología, clave
Como ya nos tiene acostumbrados, en el Rallye de Canarias volvió a ser determinante la climatología, puesto que la lluvia y el mal tiempo que suele aparecer de improviso en las cumbres donde están situados los tramos trajo de cabeza a los pilotos con las elecciones de neumáticos, circunstancia amplificada cuando debido a esas dos diferentes listas de inscritos, pilotos rivales salían con casi una hora de diferencia en un mismo tramo.
Tras el primer bucle, en el que quien más quien menos las había pasado canutas para llevar el coche por lo negro en algunos de los tramos, empapados por la lluvia que caía, Vallejo lideraba la carrera por delante de Fuster, Armide Martín y Puras, todos ellos en un pañuelo de siete segundos, dejando ya a más distancia a Basols y a Vinyes.
El segundo bucle fue determinante para que Vallejo pusiera tierra de por medio sobre Fuster, un piloto que nunca rodó a gusto con los reglajes de su coche. La caballería del Porsche y el buen hacer del "Lobo de Meira" hizo que el gallego llegara al término de la primera etapa con una renta de diecisiete segundos sobre el piloto del Grande Punto. Por detrás, Puras comandaba al grupo de Mitsubishi perseguidores, del que había sido baja Yeray Lemes al abandonar por la muerte de su abuela. Un susto en forma de ligera salida en Agüimes retrasó a Basols, a quien Armide por ese motivo distanció fácilmente. Sin embargo, Puras tuvo que hacerse uerte en su posición para salvarguardarse de Vinyes, que retrasado por un mal tiempo en el segundo tramo estaba recuperando terreno a marchas forzadas.
Puras, en el pódium
Desafortunadamente para él, la remontada de Joan Vinyes se vio truncada en el primer tramo de la segunda etapa, cuando tuvo que tomar la salida con los neumáticos de su C2 muy fríos al haber tenido que esperar a que el tramo se reanudase después de un incidente. Y es que, además, con la coexistencia de los dos rallyes, tanto Vinyes como Vallejo tenían que esperar a que salieran por delante de ellos unos 35 coches que todavía estaban en carrera en el apartado europeo. Con la baja de Vinyes, Puras se reafirmaba con autoridad en la tercera posición, tras Vallejo y Fuster.
A esas alturas de rallye, con el final ya muy cerca, Fuster se conformó con la segunda posición del Nacional, un resultado que le permitía afianzarse en el liderato del certamen. Por si fuera poco, el Grande Punto era el vencedor en el apartado europeo, lo que le permitía utilizar publicitariamente ese resultado. Y es que, como decíamos al principio, en la llegada del Parque de Santa Catalina hubo tres vencedores de pleno derecho: Fuster en el Europeo, Vallejo en el Nacional y Monzón en el Regional.
Armide Martín y Basols eran cuarto y quinto respectivamente en el Nacional, ambos tras un Jesús Puras que bordó este rallye.
El cántabro Sergio Pérez terminó sexto con el Renault Clio Súper 1600 ex Hevia, precediendo a Benjamín Avella, a Alfonso Viera y a Víctor Delgado, este último con problemas con la caja de cambios durante la primera etapa.