De nuevo se volvía a la localidad de Palma del Río para afrontar una etapa más del campeonato. Los tramos, aunque distintos a los de otras ocasiones, presentaban el mismo perfi l de siempre, es decir, rápidos, largos y con algunas zonas complicadas. La especial bautizada con la letra “C” fue la más criticada por los pilotos, aunque, en líneas generales, todos se mostraban satisfechos del recorrido.
La ausencia de Dani Solà, actual líder del certamen, abría el abanico de posibilidades para el resto de pilotos, entre los que se encontraban Vinyes, Roma, Villanueva y Vidal como los más aptos para la posible victoria fi nal. Un fi nal que traería sorpresas, agradables para unos, desagradables para otros.
Roma, increíble
El rallye comenzaba con los 20 kilómetros del tramo A, una especial bastante rápida en la que los más audaces podían obtener ventaja. Seguramente, Nani Roma sea uno de ellos. El piloto ofi cial de Mitsubishi se encuentra a gusto en estos tramos, y para demostrarlo paró el cronómetro 26” antes que su inmediato perseguidor, Joan Vinyes. A todas luces una diferencia excesiva que nos hacía dudar de ese tiempo, porque los demás quedaban ya por encima del medio minuto: Roca a 30”, y Vidal, Jorge García, Eduard Pons, Williams Villanueva, García Mateu... a más de 45 segundos.
En este primer tramo se producían los primeros abandonos, el más signifi cativo el de Álex Villanueva, que estrenaba en el Nacional un Evo IX, al volcar aparatosamente después de una larga curva a derechas. Más tarde se producirían las bajas de Joan Roca y Amador Vidal, dos pilotos que no están teniendo suerte esta temporada, por conato de incendio y rotura de la transmisión, respectivamente.
Pero volvamos a la competición en sí. El ritmo de Roma no decreció en los restantes tramos de la mañana, aunque sus rivales ya habían despertado y la abultada diferencia de la primera especial no volvería a producirse. El catalán tenía al fi nalizar esta sección a Vinyes como máximo rival, pero a 42” de distancia, algo irrecuperable en condiciones normales en pruebas del campeonato. Teniendo en cuenta que Roma había sido el más rápido en todos los tramos disputados, no era arriesgado apostar por él para la victoria.
Detrás de los pilotos que se jugaban la carrera se producía un bonito duelo entre Jorge García y Eduard Pons por la tercera posición, con ventaja para el primero en la mejor carrera que el piloto leonés estaba disputando. Este resultado era óptimo para sus pretensiones de ganar el Grupo N, puesto que García Mateu y Williams Vi llanueva se encontraban tras él, a 27 y 32 segundos, respectivamente. Un mundo por detrás de ellos circulaban Pardo, Riberas y Martínez Saco, entre los que se habían intercalado los más rápidos de la Agrupación II.
Vuelco al fi nal
Los tramos de la tarde no debían deparar muchas sorpresas, dada la poca trascendencia de los mismos. Sólo se había programado una especial “seria”, la C, con algo más de 17 kilómetros, pero que sorprendió a más de uno por su dureza. El otro tramo era el cortísimo X, la prueba espectáculo, donde se celebraba el tradicional encuentro con los afi cionados.
Con esta perspectiva, parecía que todo estaba dicho. Las dos cronometradas siguientes empataban prácticamente a Roma y Vinyes, con lo que la diferencia se mantenía en los mismos 42” que al término de la primera sección. Esta renta, sin embargo, seguía aumentando con respecto a todos los demás, ya que la lucha entre García y Pons, por un lado, y Mateu, Vi llanueva y Pardo, por otro, no era sufi - ciente para que éstos se acercaran a los tiempos de los primeros.
No fue hasta el final de este bucle cuando la clasificación dio un vuelco. Nani Roma había llegado a la asistencia a duras penas, empujando su coche, ya que el motor tenía un problema al romperse uno de los ventiladores. Mientras trataban de solucionar la avería los hombres de Calm, Vinyes ya estaba preparado en la siguiente especial, y detrás de él comenzaron a llegar Pons, García, Pardo... pero el Mitsubishi del catalán no aparecía. Minutos después, el speaker del tramo espectáculo, Santi Ayala, confi rmaba el abandono de Roma, dejando un rallye que había dominado desde el principio. Vinyes, que en otras ocasiones ha comprobado cómo la suerte estaba en su contra, veía cómo el triunfo en el rallye donde el año pasado abandonaba estaba más cerca que nunca. A pesar de tener la victoria en su bolsillo, el andorrano no quiso relajarse, para no perder la concentración, y marcaba el último scratch de la jornada, dejando a su inmediato perseguidor, Jorge García, a 1’20”. Este puesto del piloto leonés le sirvió para ganar el Grupo N y, además, para cosechar su mejor resultado hasta el momento. La lucha que mantuvo hasta el fi nal con Pons llevó a éste al tercer peldaño del podio, toda vez que pudo aguantar el ritmo final de Mateu, que, a pesar de romper un amortiguador y perder el paragolpes trasero, estuvo muy fino durante toda la prueba. Francisco Pardo era el último hombre con un vehículo de tracción total, por delante de los primeros de la Agrupación II. El ourensano no estuvo muy entonado, debido en parte a que estaba penalizado al disponer de un copiloto nuevo, Maguregui, con el que estaba tomando sus primeras notas.
Victoria final por tanto para Vinyes y Mercader, que dan al equipo ABF la credibilidad que ya sabíamos en cuanto a la fi abilidad del Subaru Impreza.