Parecía territorio claro para Miguel Fuster... parecía. Las trampas de los complicados tramos pontevedreses vendieron la victoria muy cara. Algo que ya han sufrido la práctica totalidad de pilotos del campeonato a lo largo de la extensa historia de la prueba viguesa, que por otro lado este año cumplía nada menos que 43 ediciones. Y lo hacía con un impresionante plantel de vehículos, entre los cuales no faltaban los Súper 2000 (nada menos que tres), tres Porsche de GT, varios Súper 1600, muchos Mitsubishi de Gr.N y, además, los combativos pilotos de un Desafío Peugeot que en Vigo demostraron de nuevo tener completamente tomada la medida al coche, tanto por sus tiempos, excelentes, como por la espectacularidad de verlos pasar. La trasera, este año, desliza más que nunca... Y tampoco podemos, ni debemos, olvidarnos de un Jesús Ferreiro que hizo maravillas con el Ford Escort Histórico. Un verdadero placer.
Scratch de Senra
Comenzó la prueba con el mejor tiempo de Víctor Senra, el joven gallego que está dando tan buena impresión esta temporada. Alberto Meira se colocó segundo, mientras que un convaleciente Marcelino Hevia lograba el tercer mejor tiempo con el Súper 2000... justo antes de irse a la calle. Un desafortunado accidente en el tramo de enlace dejó con el ánimo tocado a un Marcelino que tiene la temporada gafada, cuando ya empezaba a estar recuperado de la intervención quirúrgica que puso en entredicho su participación en Vigo y, de hecho, le impidió salir en Cantabria. El segundo tramo ya vio recuperar la normalidad, porque Miguel Fuster marcaba el mejor tiempo y comenzaba a tomar ventaja. Alberto Hevia no quería quedarse atrás: scratch en el tercer tramo, scratch en el quinto tramo, scratch en el séptimo tramo y, a partir de ahí, liderato. ¿La razón? No sólo el buen ritmo que fue tomando, sino también el pinchazo de Miguel Fuster en ese séptimo tramo, que fue fatídico para sus aspiraciones. El de Benidorm se encontraba una piedra cuando lideraba el rallye con una cómoda ventaja que rondaba los 26 segundos. Alberto Hevia, satisfecho igualmente con ser segundo, veía con buenísimos ojos la posibilidad de llevarse por primera vez el rallye de la ciudad de Vigo. Fuster, mientras tanto, se colocaba en segundo lugar, posición cómoda, ya que el grueso de pilotos venían muy, muy lejos.
Repartidos los diez tramos entre cuatro pilotos... ¿quién es el cuarto? Nada menos que Sergio Vallejo, quien se hizo con el mejor crono en la primera pasada por el exigente Mondariz, aunque también tenía que irse con la cabeza baja después de pinchar en las mismas circunstancias que Miguel Fuster. Lo malo es que para Vallejo las cosas son más complicadas por la ausencia de rueda de repuesto de tamaño "normal". Algo parecido le sucedió a Joan Vinyes, que había conseguido colocarse por delante de Pedro Burgo, hasta que otro desafortunado pinchazo le obligaba a retrasarse y dar por buena la séptima plaza, justo por delante de otro S1600, el de Redondo y Piris; un Fiat Punto de similares características al de Márquez, que sin embargo tuvo que decir adiós en el sexto tramo después de venir sufriendo infinidad de problemas con los pinchazos (otro más), los interfonos, la dirección asistida... La representación asturiana entre los grandes se iba quedando vacía, así que sólo Hevia pudo dejar alto el pabellón del Principado con la victoria. Tampoco lo tuvo nada fácil otro piloto del Norte, de Cantabria en este caso, a bordo de un Renault Clio S1600; Sergio Pérez se salió durante la mañana y partió una llanta, abandonando por la tarde. Desde luego, emoción hubo, aunque fuera a costa de muchos problemas mecánicos para todos.
Pelea de "Evos"
Aunque es cierto que este año hay muchos frentes abiertos, los Evo siguen siendo tan espectaculares como siempre. Cómodo triunfo en la N4 para Pedro Burgo y acceso a un podio absoluto que parecía restringido. Primero fue ocupado por Sergio Vallejo, dando mucho, mucho espectáculo con el Porsche. Después fue coto de Vinyes, hasta su consabido pinchazo. Así que Burgo lograba una buena dosis de puntos en un campeonato que, además, le permite coger fuerza para las dos citas gallegas que aún quedan. Tras el de Lugo, encontramos una retahíla de pilotos rápidos con berlinas japonesas: cuarto era Alberto Meira, quinto, Basols (con algunos problemas de frenos incluidos), y sexto, Yerai Lemes, quien va cogiendo la forma poco a poco. Inconvenientes varios también tuvo Jorge González "Rantur" en ésta su primera aparición en el Nacional de 2007, teniendo que abandonar por culpa de los citados frenos. Y además del Porsche de Vallejo, contamos también con la presencia de José Pérez Fontán, que tomó la salida con un 911 996 GT3 de RMC. Al gallego no le pudimos ver demasiado tiempo en acción, puesto que dijo adiós por problemas de sobrecalentamiento en la unidad. Faltan, sin duda, algunos retoques para hacerla competitiva en los rallyes.