DÍA 1
Menudo rallye que vivimos en Japón. Resulta que iba a ser un duelo a muerte entre Loeb y Gronholm, empezó comandado por Latvala, siguió con el abandono de Gronholm y acabó con el de Loeb, dejando el Mundial tal y como estaba, pero con una prueba menos. El primer día, Latvala y Hirvonen empezaron muy fuertes. La primera especial estaba muy complicada, con mucho barro y niebla; la segunda tenía incluso partes heladas, pues en estas fechas por esos lares el termómetro baja de los cero grados. Pero el verdadero bombazo llegaba en el tramo 4, cuando Marcus, tras colocarse líder, se salía de la carretera y topaba con un tocón de madera que dañaba el arco de seguridad de su Focus, obligándole a abandonar. Entonces, los Ford restantes se lanzaban a intentar quitar los máximos puntos posibles a Loeb, algo que Hirvonen conseguía manteniéndose líder, aunque el francés alcanzaba la segunda posición. Latvala era tercero, y Sordo cuarto, pero lo peor era para los Subaru, pues, en el rallye de su país, sólo quedaba en carrera el de Pons.
DÍA 2
El sábado, Loeb se las prometía muy felices, con Marcus fuera, sólo quedaba sumar los máximos puntos posibles y colocarse por delante en la clasificación. Pero a Hirvonen le estaba saliendo un rallye redondo y no iba a ser fácil darle caza. Apenas lo pudo intentar, pues, en el tercer tramo, una nota mal cantada de Elena daba con el C4 en el fondo del bosque, y con las aspiraciones de Loeb en la cuneta. Diez años sin cometer un error, y justo ahora canta una menos como una más.
A la vez, Latvala también se salía, no sin antes tener algún problema con el cambio, dejando el camino libre a Hirvonen por la victoria. Sordo se encontraba entonces con la segunda plaza, a remolque de Hirvonen, pero esos 46" parecían demasiados como para arriesgar un pódium. A pesar de todo, Dani apretó un poco y Mikko controló la renta. El que no cabía en sí era Henning Solberg, que se iba a encontrar con un podio en su primera participación en Japón. Y entre tanto, el único Impreza que quedaba, el de Pons, se iba fuera por una rotura de suspensión.
DÍA 3
El domingo era un día atípico, sin Loeb, sin Gronholm… Sordo siguió al quite, por lo que pudiera pasar, y Henning Solberg aseguró tanto que pasaba de paseo por los tramos. La pelea se centró en la cuarta plaza, nada menos que entre Pérez Companc y Matthew Wilson, donde el hijo del jefe hizo valer su juventud y acabó imponiéndose, aunque bastante alejado del podio. Hirvonen se hizo con su segunda victoria del año, y Sordo con su tercer pódium consecutivo. Loeb se reenganchó y abandonó con el motor roto en el último tramo, lo que supone que en Gales tendrá propulsor nuevo.