12/09/2007
Nacho BLANCO / Fotos: DPPI, SUTTON, M. HOLMES y N.B.
Mundial de Finlandia
No queda ninguna duda, Gronholm es dueño y señor del rallye de su país; lo ha ganado siete veces en los últimos ocho años, batiendo todos los récords. Esta vez, su mayor rival ha sido su compañero de equipo, Hirvonen, que lo ha hecho correr hasta casi el último día, mientras que Loeb en esta ocasión ha tenido que conformarse con el tercer escalón del pódium, sin opción a la victoria.
DÍA 1. Después de dos meses de parón, comenzaba la segunda mitad de la temporada nada menos que con el rápido 1000 Lagos. Todas las espadas estaban en alto y en Ford acababan de afilar la suya, con las mejoras del nuevo Focus WRC07. Gronholm partía como favorito, pues ésta era sin duda su prueba y una de las últimas oportunidades de aumentar su ventaja antes de que llegase el asfalto, donde se supone que Loeb es más competitivo. Pues bien, más o menos se cumplió lo esperado, pero exageradamente, pues nadie se esperaba que Loeb, literalmente, no oliese los cronos de Marcus, pero tampoco los de Hirvonen. El primer día fue un espectacular toma y daca de tramos y décimas entre los dos finlandeses de Ford, haciendo correr Mikko mucho a su jefe de fi las. Tal es así, que acabaron el día separados por apenas 5”. Entre medias sólo lograron meterse Atkinson, en la superespecial, y Latvala, que se puso líder pero luego se salió. Loeb se quedó de eterno tercero, mientras que los problemas de Petter Solberg con la caja de cambios no le dejaron entrar en la pelea, siendo Atkinson el Subaru más rápido, rodando cuarto. Sordo mantuvo un buen ritmo con seguridad y acabó sexto.
DÍA 2. Para el sábado se esperaba que las cosas se calmaran entre los Ford, pero la cercanía de Loeb tampoco dejaba margen de error; entre tanto, Malcolm Wilson estaba con la pastilla en la mano a punto de sufrir un ataque. Loeb sólo marcó un scratch en todo el rallye, en este primer tramo, pero luego, tras la pasada por Ouninpo- hja, su distancia con Marcus se fue a medio minuto y ya vio bien claro que no había quien echase mano a los dos Focus. Hirvonen quería ganar su rallye, pero Marcus es mucho Marcus, y si se habló mucho de su retirada en este rallye, Mikko debió pensar: “Ya llegarán tiempos mejores para mí”. Pero dejó claro que corre como un demonio en su casa. Atkinson siguió cuarto, un poco en tierra de nadie, mientras que Petter Solberg terminaba abandonando con un problema de tracción que no acababan de solucionar. Mala suerte para Sordo, que rompió el motor cuando rodaba quinto, mientras que Pons, con tanto abandono, lograba alcanzar la sexta posición.
DÍA 3. El domingo, con sólo tres tramos, la cosa iba a ser coser y cantar. Fiesta en casa de los Ford, y Marcus consiguió batir el récord de victorias en el rallye de su país, siete en los últimos ocho años. Todos esperábamos que, como había anunciado, dijese si éste iba a ser su último año en activo, pero, con una cara un tanto seria, dijo que creía que éste no era momento para anunciar nada, y que toda su energía estaba puesta en conseguir el título de este año. Algo para lo que de aquí salía con una renta de 13 puntos.