lunes, 01 de diciembre de 2008 Buscar

Campeonatos

Marcus Gronholm nos cuenta su Rallye de Japón

28/11/2007

Marcus Gronholm a Martin Holmes, en Obihiro, 28 de octubre de 2007.

Marcus Gronholm nos cuenta su Rallye de Japón

Nos habían advertido que a finales de octubre Hokkaido iba a ser muy diferente que en septiembre, cuando habíamos corrido el rallye anteriormente, pero luego no fue para tanto, no hizo tanto frío ni la prueba cambió drásticamente. Lo que sí había eran bellos paisajes de otoño, con los árboles cambiando de color y vistas a las montañas con nieve en las cumbres. Rikubetsu, la ciudad que hay en medio de los tramos donde se disputa el rallye, es la más fría de Japón, pero no es que hubiese tan bajas temperaturas como nos habían anunciado.

Nuestras aspiraciones en este rallye eran buenas, pero en este negocio nunca se sabe lo que va a pasar al final. Sabíamos que la pelea iba a ser dura, eso seguro. En esta prueba, con carreteras muy estrechas y rápidas, se necesita un coche muy preciso, muy exacto. Como se corría en otoño, había menos follaje en los bosques y el "efecto túnel" al correr entre los árboles era menor. También se veía un poco más lejos entre curva y curva, y en las cunetas no había tantos arbustos y hierbas. Esto significaba que podías ver las piedras en los interiores y que los pilotos podíamos cortar más que antes. Otra historia era ya si resultaba seguro cortar en las curvas o no…

Al ser una prueba de tierra, iba bien para nuestro Focus RS WRC. Honestamente, creo que hoy en día el Ford y el Citroën están muy cerca, es muy difícil distinguir y saber qué tipo de rallye favorece a uno o a otro, es más, creo que los dos son buenos en todos los sitios, y que la diferencia viene dada por los pilotos.

Justo antes del rallye, me preguntaron acerca de la superespecial que disputábamos en las afueras de Rikubetsu; la teníamos que hacer en cuatro ocasiones, y aunque era cortita, era como un tramo normal y bastante bonito, o eso dije. Las cosas comenzaron bien, nuestro compañero Jari-Matti Latvala se puso líder en el primer tramo, que era especialmente complicado, pues había niebla y el sol salía deslumbrando en el horizonte, condiciones realmente difíciles. Luego hicimos un par de especiales que no habíamos corrido los años anteriores y alcancé la cabeza. A Sébastien no le estaban yendo muy bien las cosas, estaba un poco incómodo con el set up del coche y la presión del campeonato estaba empezando a pesar mucho en su equipo. Pero en el tramo 4, la primera pasada por Rikubetsu, le dimos un buen alegrón, ¡nos salimos!

Era un lugar en el que habíamos cambiado nuestras notas y nunca antes habíamos pasado por allí a aquella velocidad. Realmente las teníamos mal y nos salimos de la línea, topamos con unas balas de paja que había en el exterior y salimos rebotados, haciendo un trompo entre unos árboles cortados. Conseguimos volver a la carretera y llegar a la asistencia, aunque sabíamos que había un serio problema. Uno de los troncos había dañado un lado del coche, no mucha chapa, pero sí piezas importantes del arco de seguridad. Y la FIA es ahora muy estricta con estas cosas, con lo que no nos dejó continuar. Estábamos fuera del rallye y yo sólo quería irme a mi casa, pero teníamos actos promocionales por Asia. Pero el sábado Loeb también se salió, con lo que nos fuimos de Japón igual que llegamos, con 4 puntos de ventaja, pero con sólo dos rallyes por disputar.

 

 

 

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