El Rallye de Sanremo se presentaba con una peculiar estructura, con salida el jueves por la tarde para dar comienzo esa misma noche con cuatro tramos nocturnos, entre los que se incluía una "perlita" de más de 43 kilómetros, y no volviendo a la acción hasta el sábado por la mañana, cuando se disputaban los seis tramos restantes. Además, las lluvias torrenciales caídas el miércoles por la noche y a lo largo de todo el jueves dejaban buena parte de la ribera italiana del Mediterráneo inundada, con lo que todos los servicios de emergencia que en principio estaban destinados al rallye tuvieron que centrarse en ayudar a la población civil; por ello, la prueba no ofrecía las suficientes medidas de seguridad, máxime cuando se corría de noche y con un auténtico temporal, que había provocado algún derrumbe en uno de los tramos.
Tal es así, que ya a lo largo de la mañana del jueves se rumoreaba con la posible suspensión, y a primera hora de la tarde la organización lo hizo oficial: se suspendía la primera etapa de la prueba, y con un pequeño "tejemaneje" a la italiana, la carrera no perdía su puntuación por anular buena parte de su recorrido. Resultado, todos compuestos y sin novia. Con los equipos montados en la asistencia, hecho el shakedown y dada la salida oficial, el rallye no daba comienzo hasta el sábado a las 9.42 de la mañana, con lo que el viernes se convertía en un día ocioso, o tedioso, para todos.
Restaban seis tramos, con uno final de tres kilómetros y medio y televisado en directo por Eurosport. Pero con todo y con eso, el rallye se presentaba emocionante, pues iba a ser una carrera al sprint entre todos los "gallos" italianos que optan al campeonato: Andreucci (con el Fiat Punto S2000), Piero Longhi (con un Subaru Impreza STi), Navarra (con otro Punto S2000), Travaglia (con un Mitsubishi), Aghini, Cantamessa, Sottile, Cunico... vamos, que pilotos y carreras no iban a faltar, y todo en frasco pequeño, a presión, porque al fin y al cabo los puntos iban a valer igual con seis tramos que con diez.
Cosa de dos
Rápidamente, se vio que la prueba iba a ser cosa de dos, pues Andrea Aghini comenzaba mandando con el Impreza, pero Andreucci, líder del certamen, no le iba a dejar escapar con el Punto S2000. El tercero en discordia era Travaglia, que al volante de un Evo IX rodaba un poco más retrasado, aunque había contra él una penalización de un minuto (debido a que entrenó un tramo cuando no tocaba) en suspenso al haberla recurrido. Piero Longhi, el segundo clasificado del campeonato, rodaba cuarto, debido a un toque que dejaba "arregladita" la trasera de su Subaru.
Tras una intensa lucha en el cuarto tramo, Andreucci le tomaba la delantera a Aghini por apenas un segundo, y todo se decidía en la siguiente especial, cuando el piloto oficial de Fiat daba el hachazo final y dejaba al veterano Andrea a casi 15". Tercero era Travaglia, a la espera de la resolución de su apelación, y cuarto Piero Longhi. Simon Jean-Joseph acudía con un Renault Clio S1600 de Barroso Sport, siendo quinto y primero de su categoría. Andrea Navarra, con el segundo Fiat S2000, terminaba sexto, mientras que el tercer Punto, el del joven Scandola, finalizaba undécimo.
Ojeda, más rápido
En cuanto al equipo Peugeot Sport España, que acudía a la cita italiana con el fin de seguir ampliando su experiencia internacional, el resultado era bueno porque ambos pilotos, Enrique García Ojeda y Bryan Bouffier, estaban en la meta, pero sus tiempos fueron bastante más discretos ante la armada italiana que, por ejemplo, ante los checos. Tampoco le vino bien al equipo "la gota fría" que cayó, pues no pudieron rodar por casi la mitad del rallye, con lo que las conclusiones fueron en esta cita menos extensas que en las anteriores.
La prueba comenzó complicada por la monta de neumáticos, pues, si bien lucía el sol, el asfalto estaba empapado, y ambos pilotos salieron con un set up que tras el primer bucle se desveló demasiado blando, ya que, a pesar de estar húmedo, el asfalto tenía bastante grip. Ojeda acertó con los neumáticos montando "ceros", mientras que Bouffier se pasó de duro pese a haber rallado unos "veintes", por lo que el cántabro logró rodar por delante del francés.
A media mañana los dos pilotos pusieron el coche más a su gusto y salieron a acabar el rallye. Bouffier tuvo mala suerte y se encontró con un accidente en el quinto tramo, que fue neutralizado, dándole un tiempo que no le correspondía, y además terminó el rallye con uno de sus amortiguadores delanteros fuera de servicio.
Al final, Ojeda fue decimotercero y tercer Súper 1600, mientras que Bouffier bajaba hasta la decimoséptima posición. Otro español, Sergio Pérez, también acudió a la cita ex mundialista con su Clio S1600, pero tras un pinchazo en el segundo tramo, que arrancó algún cable, provocando fallos en el motor, tuvo que abandonar.
La próxima cita para el equipo será el Rallye de Antibes, puntuable para el Europeo, del 19 al 22 de octubre, que se disputará por los míticos tramos del Montecarlo.