Que el Campeonato IRC va tomando cuerpo se dejó sentir en el Rallye de Sanremo, donde entre Fiat y Peugeot no hubo menos de veinte coches inscritos. En esta cita, los franceses ganaron por goleada, tanto por unidades inscritas como por la victoria que obtuvo Luca Rossetti con el 207 S2000.
La primera parte del rallye no fue fácil, ya que la lluvia hizo acto de presencia en unos tramos que, si bien eran los mismos del pasado año, prácticamente eran nuevos para todos, ya que en la edición de 2006 no se corrieron precisamente por las trombas de agua que cayeron.
El dominio inicial fue de Paolo Andreucci, con un Mitsubishi Evo IX. Paolo ganaba en dos de los tres primeros tramos hasta que, tanto Rossetti como Basso, empezaron a pedir paso para llegar a una cuarta cronometrada, la más larga del rallye con 44 kilómetros, en la que Rossetti, con un crono inesperado, superaba a todos marcando la línea de la victoria en un Sanremo que también pesaba mucho para el Campeonato Italiano que se disputa con Basso.
Enrique Ojeda no lo pasó nada bien en estos inicios de carrera. Según el piloto, el coche iba perfecto, pero los cronos no eran los que esperaba Quique, algo que le confundía porque, como él mismo nos decía, la sensación era la de estar pilotando a fondo, de ir a por todas, sin cometer errores, etcétera. Pero ello no cuadraba con su posición en el rallye ya que, cuando se habían celebrado cuatro tramos, estar en el puesto undécimo a más de un minuto, casi dos, de la cabeza era harto decepcionante. Lo único que, en cierta medida, tranquilizaba a Ojeda era ver que su rival en el campeonato, Andrea Navarra, estaba por detrás.
No pasaba lo mismo con su compañero de equipo Nicolás Vouilloz, que empezaba también muy fuerte, aunque sus cronos tampoco eran relevantes ya que no estaba a la altura de Rossetti y Basso. El francés de Peugeot Sport España tenía a Andreucci y Longhi a tiro de piedra, con lo cual un podio era viable.
En la segunda parte del rallye, el panorama para Quique cambió a mejor. Modificó los reglajes de suspensión endureciéndolos, buscó un coche más difícil de pilotar, pero más rápido y eficaz, y se notó en los cronos. Poco a poco fue ganando terreno, superando a Loix, manteniendo a raya a Navarra y apretando a Andreucci, al que no llegó a superar en la clasificación final por una diferencia de 5”9. De haberlo conseguido, hubiera alcanzado un quinto puesto que, al final, se quedó en sexto, ya que Gilles Panizzi, que había acudido a Sanremo con un 207 con el fin de probar nuevas soluciones en suspensiones, motor y frenos, penalizó a propósito para que Ojeda sumara un punto más, de cara a aumentar a falta de dos rallyes, el Valais en Suiza y el Rallye de China, la ventaja sobre Navarra. Un rallye, el chino, al que Peugeot Sport España, por cuestiones obvias en torno al presupuesto, preferiría no ir, aunque ya ha enviado parte del material por si toca hacer tan lejano viaje.
La parte final del Sanremo estuvo marcada por la lucha entre Rossetti y Basso. El piloto del Fiat Grande Punto intentó, una y otra vez, presionar a Rossetti, pero el del 207 no le dio la más mínima tregua, ya que los últimos cien kilómetros cronometrados, repartidos en cuatro tramos y con el piso seco, los ganó todos Luca, demostrando que en el asfalto, como ya puso de manifiesto también en Ypres, es un piloto difícil de batir. Eso sí, aun participando en las dos pruebas que faltan, ninguno tiene opciones al título IRC, que tan sólo es cuestión de Ojeda, Vouilloz y Navarra. En Sanremo vimos, una vez más, a Dani Solà, al que de nuevo la mecánica de su Honda Civic no le dio ningún tipo de satisfacción. Dani tuvo que abandonar en la primera etapa por problemas con un sensor del motor, que era nuevo, preparado por Mugen. Ya en la segunda, puso el coche en su sitio, aún con muchos problemas de frenos pero, al fi nal, consiguió hacer los cuatro últimos tramos para ir perfilando futuras actuaciones.
El IRC tendrá su próxima cita a finales de octubre en Suiza y, muy bien, podríamos ver a Ojeda como vencedor de este certamen, que empieza a hacer competencia al mismísimo Mundial.