El Rallye de Ypres es una de esas pruebas míticas que suenan en la cabeza de muchos aficionados. Se corre en los campos belgas, allá donde la Corona Española extendía sus pertenencias en el siglo XVI y donde los famosos Tercios de Flandes lucharon contra las sublevaciones flamencas, recordadas últimamente por Pérez Reverte y su genial Capitán Alatriste. No es que la carrera este año alcanzase el nivel de esas batallas épicas, pero faltó poco, pues al rallye, que ya es difícil por definición, se le unieron unas condiciones meteorológicas cambiantes que hicieron que hasta el final del último tramo no se definiera completamente el pódium. Aun así, las verificaciones trajeron sorpresas, y los Gr.N más rápidos fueron descalificados.
Ésta era la segunda ocasión en que el equipo Peugeot Sport España se desplazaba hasta Ypres, por lo que el terreno no era nuevo para Ojeda, no así para Vouilloz, el segundo piloto del equipo, que nunca había corrido el rallye belga. La cita comenzaba ya con las carreteras mojadas y con las curvas repletas de barro debido a los cortes por el interior que sacaban toda la suciedad al asfalto. El elenco de aspirantes al triunfo era numeroso y muy variado, pues nada menos que catorce S2000, el mayor número nunca visto, iba a pelear por llegar lo más alto posible, a lo que había que sumar los Gr.N más rápidos y ver si los S1600 lograban equipararse, algo que parece ya casi imposible.
Los mejores de la nueva categoría estaban allí, y Fiat, con toda su escuadra oficial, que ahora se llama tan sólo Abarth, comenzaba mandando con Navarra. Pero poco iba a durar la alegría del italiano, pues un viejo conocido mundialista que lleva nada menos que una docena de Ypres consecutivos iba a poner a otro viejo conocido por delante de la "forza italiana". Estamos hablando de Freddy Loix al volante del VW Polo S2000, con el que Alberto Hevia ganó el pasado Rías Baixas. Ambos pilotos se enfrascaron en un toma y daca de tiempos que acabó cuando los dos pincharon en el tramo cinco, cediendo el italiano un minuto y el belga dos y medio al parar a cambiar.
Entonces el líder pasó a ser Vouilloz, que llevaba un ritmo endiablado, aunque seguido muy de cerca por el Fiat de Tsjoen, el Peugeot de Rossetti, el Evo de Travaglia y el otro 207 de Casier. Los cinco estaban en un margen de 8".
Así iba a acabar la etapa del viernes, pues el último tramo, aunque se corría, era anulado, ya que los comisarios sacaron la bandera amarilla a algunos participantes, ralentizando mucho su marcha. Ojeda era sexto, a 18" de la cabeza. El cántabro había preferido empezar tranquilo, haciéndose a su nuevo coche, pues no olvidemos que era el primer rallye que hacía sobre asfalto con él.
Vouilloz se sale
El sábado el cielo se presentaba más o menos igual y a Quique le tocaba el chaparrón en pleno tramo, y aunque iba con las ruedas que tocaban le caían unos segundos e incluso se hacía una excursión por el sembrado sin más consecuencias que el techo arañado por el alambre de los cercados. Vouilloz perdía el liderato frente al local Tsjoen y con él la cabeza, pues al apretar en el tramo diez se daba un cestazo de espanto, dejando el 207 para el potro y a Quique como único representante del león español.
Para entonces, Tsjoen también había probado los sembrados belgas y era el italiano Rosetti, que ya lleva cinco rallyes en su campeonato con el coche, el que cogía el mando de la prueba. Ojeda ya estaba metido en el rallye y conseguía marcar un scratch en el tramo 11, con lo que se colocaba tercero de la clasificación. Casier, el piloto de Peugeot Bélgica, alcanzaba entonces la cabeza de la prueba, aupando al 207 de Kronos al liderato. Pero con el cielo despejado el barro se iba secando, y si antes había que bajar dos marchas al pasar por el fango, ahora había que tener especial cuidado en no pinchar al volver al asfalto, pues el bordillo formado era afilado y cortante.
En una de ésas estaba Casier, cuando por no volver a la carretera a tiempo por miedo a pinchar se caía en una de las cunetas que jalonan todo el recorrido de los tramos, cediendo más de tres minutos.
Rosetti pasaba de nuevo a la cabeza a dos tramos del final, mientras que la lucha que Ojeda estaba manteniendo con Larry Cols y su Mitsubishi Gr.N pasaba ahora a ser por el segundo puesto. En un apretado toma y daca, Cols y Ojeda salían al último bucle de dos tramos separados por sólo un segundo y Quique volvía a marcar un scratch colocándose por delante por 1,4". La cosa estaba de infarto, Quique sabía que tenía que apretar, pero ante todo acabar. Jugó sus cartas, apostó, y aunque el mejor tiempo del último tramo de 32 km se lo llevó Cols, él se quedó a sólo 8 décimas, por lo que acababa segundo tan sólo seis décimas por delante del belga y a 18"segundos del italiano Rosetti, que si se descuida un poco más le dan un susto de muerte, pues le cayeron 23" en el último tramo.
Bravísimo rallye para Ojeda y bravísimo también para Peugeot, pues conseguía un doblete además de imponerse en las dos pruebas del IRC que han disputado. Tras unas exhaustivas verificaciones, en la que al 207 de Quique le desmontaron por completo, llegaba una nueva sorpresa. Los dos "Mitsus" más rápidos, el de Cols y el de Colsoul, ambos del mismo preparador, eran descalificados al faltarle los refuerzos de las puertas que el Evo trae de serie y que debían estar ahí. Con esta última maniobra, Navarra pasaba a ser tercero y a sumar un punto más para el certamen, mientras que Casier era cuarto y Scándola quinto.
En la clasificación del IRC, Navarra sigue líder, haciendo valer los diez puntos de ventaja de Kenia, mientras que Ojeda es ahora segundo y Peugeot manda en marcas.
Los S1600 apenas aparecieron por los tiempos de cabeza; al menos Aava con su Suzuki Mundialista logró finalizar sexto, algo que Jean-Joseph no consiguió, pues sus tiempos fueron muy discretos y además se salió en el mismo punto que Ojeda, pero perdiendo mucho más tiempo.
La próxima cita del IRC será el 13 y 14 de julio sobre las pistas de tierra del Rallye de Rusia, rallye nuevo para todos y del que se espera sea muy similar al 1000 Lagos, dada su cercanía con la frontera finlandesa.