Después de este paréntesis, la verdad es que tenía muchas ganas de volver a correr. Aunque no hemos parado ni un momento, primero fuimos de tests a Alemania, donde fui con Carlos del Barrio porque Marc se había cogido unas merecidas vacaciones. Allí ya tuvimos un encontronazo, pues en una de las pasadas me fui fuera en una curva y derecho a por un comisario, no tuve más remedio que esquivarle y caímos por un terraplén. También estuvimos de tests en Finlandia y corrimos el "OK Auto Rally", a unos 80 kilómetos al norte de Helsinki. La verdad es que me sirvió de mucho, corrí sin presión, sólo con el objetivo de aprender y sin sentirme observado por miles de ojos y de cámaras, como hace mucho tiempo que no lo hacía. Y aunque nos salimos y no logramos terminar, creo que si en algún sitio había que buscar el límite era allí, en una prueba del Campeonato de Finlandia.
Finlandia es un rallye muy especial, éste es mi tercer año aquí y no puedo decir que tengo experiencia. El primero con el S1600 no tiene mucho que ver con el del WRC, la velocidad de paso por curva no es ni parecida. El año pasado fue mi bautismo con el Xsara y me salí, por lo que hice medio rallye, y este año, que había cogido muy buen ritmo, con intención de rodar y pasar por todos los tramos, va y se rompe el motor.
Ha sido un bajón fuerte, sobre todo después de lo de Grecia, porque dos veces seguidas… como que duelen más. Acabábamos de hacer Ouninpohja y los 22" que nos metió Gronholm sabía perfectamente dónde estaban. No digo que podría marcar su tiempo, pero cuando ruedas con margen vas viendo dónde te dejas los segundos, apurando aquí y allá, frenando más tarde…
En el siguiente tramo empezó a oler al anticongelante y le dije a Marc que mirase la temperatura del agua, estaba a 100º C. Algo iba mal. ¿Qué hacemos? Le pregunte. Seguimos y a 120ºC se encendió la alarma, de repente el motor se paró. Habíamos roto, y bien roto, porque no tardó nada en griparse. ¡Qué se le va a hacer! Así son los rallyes, espero que después de dos cosas malas ya toque lo bueno.
Es una pena para mí y para el equipo, yo sigo con dos medios rallyes de Finlandia y el equipo no suma puntos, pues hubiéramos acabado quintos. El ingeniero rápidamente vino y me dijo: "te juro que ha sido mala suerte, no escojo ninguna de las piezas para Loeb o para ti, un motor va para uno o para otro sin ninguna razón especial". Y yo le creo, estoy en un equipo profesional, no tengo ninguna duda y ni se me pasa por la cabeza pensar algo así.
Lo único bueno, si es que hay algo, es que el domingo pude ir a ver tramos. Estuvimos en el famoso Ruuhimaki. Da miedo vernos desde fuera, ¡cómo entró Gronholm por allí, madre mía! En cambio, desde dentro, al menos en esos saltos, te da la sensación que saltas mucho más, y este año me dijeron que todo el mundo saltaba bastante menos.
Bueno, ahora a pensar en Alemania, aunque ya llevo tiempo pensando en ese rallye. Voy a dar lo mejor de mí mismo, tengo muchas ganas de acabar y hacerlo bien. ¡Nos vemos en Trier!