Ya teníamos ganas de ver a Dani Sordo disfrutar de verdad al volante del C4 WRC y, tanto él como Marc, lo decían al final de cada etapa. Cómo no iban a disfrutar si al final del tramo cuatro se colocaban en cabeza, metiendo nada menos que ocho segundos a su compañero de equipo, el mismísimo Loeb. Una monta más afortunada de ruedas tuvo la culpa, según Dani, pero el cántabro hizo valer su temple sobre el asfalto y demostró que puede rodar al ritmo más elevado del mundial. A partir de entonces, en el equipo se limitaron a pasarle los splits de Gronholm, “es mi labor, tengo que controlar a Marcus y bloquear los puntos para que Loeb sume los máximos posibles”. Y así fue, en el tramo decisivo, Pratdip, Sordo montaba prácticamente la misma goma que Loeb, slicks rayados, y fue entonces cuando el francés le arrebató el liderato. Dani admitió que podía haber corrido más, pero que viendo los tiempos de Gronholm, al que sacó más de 15”, no quiso arriesgar.
El resto del rallye se limitó a rodar por su sitio y a aguantar los envites del de Ford. Finalmente, doblete de Citroën y fiesta en casa, donde Dani firmó uno de los mejores rallyes de su carrera, al menos por el momento.