NADIE puede negar la atracción que el desierto ejerce sobre los hombres, una mezcla de temor a lo desconocido, la libertad de los espacios abiertos y el instinto nómada que tras miles de años algunos de nosotros aún llevamos dentro. Pocos se atreven a desafiar las dunas, a atravesar el continente africano y a deleitarse con sus increíbles paisajes o culturas. Pero de todas formas a principios de enero, cuando fuera llueve o nieva y el termómetro tiene el mercurio por los suelos, sentados en nuestro sofá nos embelesamos año tras año con las imágenes del Dakar, con la arena de las dunas y la calidez de ese sol africano que tanto echamos de menos en estas fechas.
Con esta van veintisiete ediciones, desde 1979, soñando con las dunas. Mucho ha evolucionado desde entonces esta prueba, desde que el mítico Thierry Sabine la pusiera en marcha y diese su vida por ella. Los GPS, las condiciones de seguridad, los vehículos... todo es diferente, y año a año cambia un poquito, pero hay algo que permanece: aunque no se pueda comparar a las primeras ediciones, sigue existiendo un espíritu de aventura que la publicidad, los promotores o los GPS no pueden borrar. África sigue siendo un continente increíble, donde la naturaleza continúa en estado puro y, por muchos avances tecnológicos de que dispongamos, cuando llegan las dunas, cae la noche o acecha una tormenta de arena, nunca está todo bajo control.
Salida de Lisboa
En esta ocasión el punto de partida vuelve a cambiar. Olvidado ya el inicial Paris y tras su paso por nuestra península (la salida de Barcelona fue espectacular), el país vecino, con una tremenda tradición en el automovilismo todo terreno, es el escenario del banderazo de salida.
Pero lejos de ser ésa una de las novedades más destacables, si hay algo que nos ha hecho poner toda la atención en la prueba, es la primera participación de Carlos Sainz en el Dakar. Junto a él habrá una larga lista de españoles con más o menos solera en la prueba y con diferentes opciones en la clasificación, pero desde luego que la llegada de Sainz y además de mano de uno de los dos equipos oficiales que tomarán parte en el raid, Volkswagen, es nuestro principal punto de atención.
El español dejó bien claro cuando abandonó los rallyes que quería disputar la prueba africana, y no paró hasta conseguir una montura de nivel para batallar en las dunas. Forma parte de una de las escuadras más potentes ,y la que se supone que es la llamada a terminar con el dominio absoluto que Mitsubishi lleva ejerciendo en las últimas ediciones. Su coche será el Volkswagen Race Touareg 2, una máquina construida para el desierto, con un chasis tubular y motor TDI de 2.500 cc y cinco cilindros. Sí ,sí, diesel, con 275 CV y un par superior a 550 Nm (eso reza en su ficha), o sea que ya veremos. Bien es sabido que desde que Carlos se ha montado en el coche, se ha trabajado mucho el tema de suspensiones y comportamiento, por lo que con la habilidad de Sainz en ese aspecto y las ganas de VW de hacerlo bien, a buen seguro que su automóvil habrá ganado muchos enteros. Su equipo lo formarán nada menos que cinco vehículos, con Jutta Kleinschmidt, Mark Millar, Bruno Saby y Giniel de Villiers como compañeros.
Mitsubishi favorito
La marca de los tres diamantes parte como clara favorita una vez más, después de cinco victorias consecutivas en la prueba y diez victorias absolutas. Ninguna otra marca ha conseguido subirse al pódium del Lago Rosa en tantas ocasiones, y en esta edición contarán de nuevo con su arma infalible: el Mitsubishi Montero Evolution MPR12. Un aparato que se traga las dunas y las piedras del desierto como los “choco-crispis” para desayunar, con un motor de cuatro litros V6 atmosférico, 270 Cv y 42 kgm de par.
La punta de lanza del quipo volverá a ser Stéphane Peterhansel, el ocho veces ganador de la prueba, seis en motos y las dos últimas ediciones al volante del Mitsubishi Montero Evo. A su lado estarán Hiroshi Masuoka, ganador también en dos ocasiones, y otro francés, Luc Alphand.
Para el final dejamos a otro de nuestros favoritos, Nani Roma, que este año disputará la prueba al volante de un Mitsubishi Montero Evo igual al de sus compañeros de equipo, tras la toma de contacto de la temporada pasada. El español ganó la prueba en la categoría de motos en 2004, por lo que el desierto es conocido para él y, tras un año al volante del Mitsubishi, sus posibilidades de triunfo comienzan ya a ser ciertas.
En cuanto a equipos oficiales eso es todo, pero no podremos perder de vista al Team X-Raid, con sus rápidos BMW X5, entre los que tendremos otro piloto español, José Luis Monterde, que compartirá montura con Al Attiyah y Guerlain Chicherit, conocidos de los rallyes, y Alfie Cox, antiguo motard.
Tampoco podemos olvidar a Schlesser y sus buggies, entre los que volveremos a tener a Josep María Serviá acompañando al jefe Jean Louis Schlesser y al francés Thierry Magnaldi. Otro Serviá, Salvador, viejo lobo del desierto, volverá a correr como ya hiciera el año pasado, acompañado de Enrique Palacios, con el BMW de Motor Cadi.
Destacada será también la participación de los actuales campeones del mundo de Bajas, Marc Blázquez y Nacho Salvador, al volante de un Nissan. Si el año pasado en su primera participación lograron llegar a Dakar, este año no van a ser menos.
Para completar la casi treintena de equipos españoles que tomarán parte en el Dakar en la categoría de automóviles, hay una larga lista de nombres que no por menos famosos la cosa va a ser menos dura, sino todo lo contrario. A menos medios, más trabajo, menor preparación del coche, más tiempo invertido en el recorrido, más reparaciones, menos horas de sueño... en fin, cada piloto corre su Dakar. Entre otros nos sonarán el incombustible Miguel Prieto, Manolo Plaza, José Manuel Salinero, Xavier Foj... y así hasta 29 equipos españoles que tomarán parte en el Dakar 2006, a los que seguiremos en sus aventuras por el desierto y en la medida de lo posible, algo que todos esperamos, su llegada el día 15 de enero al Lago Rosa.