sábado, 06 de septiembre de 2008 Buscar

Automóviles

Skoda Octavia RS TDI

06/11/2007

Elías DOMINGO / Fotos: Elías DOMINGO

Skoda Octavia RS TDI

La firma checa nos sorprende con una versión peculiar de la conocida preparación RS. El Octavia Combi aúna en el mismo concepto muchísimo espacio con un motor diésel que consume poquísimo. Pero sus más de 170 CV dejan muy buena impresión en los tramos más revirados.

Como siempre decimos en estas páginas, la mejor forma de saber cómo son los coches de calle es llevarlos al experto “banco de pruebas” que conforma el conjunto de cabeza, pies y manos de un piloto. En esta ocasión, hacemos parada en la localidad coruñesa de Vimianzo, centro de operaciones de Amador Vidal y, además, lugar de auténtico ensueño si de disfrutar de buena gastronomía y mejores paisajes se trata. Amador nos recibe a mediodía y pronto comienza un recorrido precioso que, por momentos, hace que nos olvidemos de la razón por la que hemos aparecido aquí. El día, además, acompaña, con una suave brisa que mitiga el calor y un espléndido sol que deja claro que la costa gallega es perfecta para disfrutar de nuestro tiempo libre.

Nada más llegar, Amador comienza a escudriñar las diferentes partes del coche. Para un hombre acostumbrado a la técnica, resulta siempre agradable ver cosas nuevas, soluciones nuevas, en definitiva, marcas nuevas. El Skoda comienza a sorprenderle por muchos detalles ya antes de subirse a él. Y es que este Octavia RS llama la atención, antes que nada, por su enorme tamaño, por la excelente capacidad de su maletero y, en última instancia, por la fuerza que transmiten unas líneas que, sin ser espectaculares, han conseguido situar a la firma del Grupo Volkswagen a la cabeza en cuanto a ventas.

El examen
No nos dilatamos más. Dejamos a Amador las llaves del flamante Octavia (una llave idéntica a la de los Volkswagen, Audi y Seat) y comienza nuestro recorrido por lugares que sólo un hombre de la tierra conoce. Porque las escarpadas carreteras que rodean Vimianzo y acercan a este pequeño pueblo al mar son, por suerte, coto cerrado al turismo. Hablamos de uno de los últimos reductos de la costa gallega que aún no ha sido invadido por ladrillos y cemento. Salimos del pueblo y pronto comenzamos a sentir emociones muy fuertes a bordo del Octavia. El recorrido por una ancha carretera plagada de curvas abiertas nos deja claro que, como rutero, el modelo no tiene precio. El excepcional comportamiento nos permite rodar muy rápido y, además, con mucha comodidad. La primera impresión es muy buena.

Pero es que las siguientes no se quedan atrás. Acometemos un desvío que nos empieza a hacer subir metros y nos va dejando espléndidas vistas de un mar que hoy está calmado y azul, tanto como el cielo que nos rodea. Nos detenemos para comentar con Amador cuáles son sus sensaciones y, de momento, nos dice que todo va bien. “El motor corre mucho”, nos cuenta. “Y los frenos están bien compensados, aunque el tacto no es el mejor”. Nos lo dice un hombre acostumbrado a las carreras, por lo tanto, un excelente baremo para calibrar cómo es el coche.

Más ruta
Tras la parada, seguimos adelante viendo cómo Vidal cada vez está más cómodo. Ha conseguido una posición de conducción perfecta y está encantado con las prestaciones del coche. “Me gusta porque tiene mucho espacio –dice–, aunque está claro que destaca sobre todo por el maletero”. Amador sabe lo que dice, sabe lo que es ir a las carreras bien cargado y, quizá por ello, valora también el espacio. “Se puede ir rápido cuando vas solo y, por supuesto, cargar a toda la familia para rodar con más calma”.

Después de pasar por estrechas carreteras, nos vamos ahora a una más revirada todavía y por la que apenas entra nuestro coche. Sorteamos lugares como el Cementerio de los Ingleses o el Cabo Vilán, lugares accesibles ya por pistas de gravilla que también ponen a prueba las ayudas electrónicas del Octavia. No es momento de ir rápido por el evidente peligro que representan los feroces acantilados, pero aún yendo tranquilo, el RS transmite sensación de fuerza. Es cómodo, el volante está bien asentado y, aunque es discreto en su exterior, esconde bajo su piel plateada un deportivo en potencia. El manido tópico de “lobo con piel de cordero” quizás se pueda aplicar, aunque con matices. Su centro de gravedad no es especialmente bajo, la suspensión no es tan dura como necesitaría un deportivo puro y la imagen exterior, de “ranchera”, está alejada de todo concepto deportivo. Pero la conjunción de motor poderoso, suspensión dura pero cómoda y, desde luego, una puesta a punto de los frenos muy acorde al modelo, permiten que los más de 1.500 kilogramos del modelo se desenvuelvan a la perfección por cualquier tramo del Nacional de Asfalto. No nos echamos un farol. El Skoda Octavia RS Combi es un modelo que nos compraríamos con los ojos cerrados.

 

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