martes, 02 de diciembre de 2008 Buscar

El chasis Nurburgring, banco de pruebas

Manuel Reuter ha contribuido a una perfecta puesta a punto del modelo.

Según afirman los propios diseñadores e ingenieros de Opel, la diversión al volante ha sido una de las premisas fundamentales a la hora de crear un deportivo de las características del Corsa OPC. Agilidad, control, especialistas, deportivo o Nordschleife fueron palabras importantes a la hora de poner a punto el vehículo. Precisamente esta última, Nordschleife, se tuvo muy en cuenta. La preparación básica del modelo se realizó en las pistas de Idiada, en España, y se completó en Nurburgring, en el trazado largo del Nordschleife. Un recorrido que, para nosotros, es muy significativo, puesto que más que un circuito se trata de un “tramo de rallyes cerrado”. La marca cuenta con la ayuda de Manuel Reuter, piloto y embajador de la firma, quien, además de rodar en el circuito, salió a las reviradas carreteras en torno al Monte Eifel, en los alrededores del trazado de Nurburgring. El centro de pruebas de Opel, Pferdsfeld, también fue escenario de más “revisiones”. Y para comprobar que todo había salido bien, se hicieron más de 10.000 kilómetros de pruebas entre el circuito y las carreteras aledañas.

Estable
Todo esto dio como resultado una reducción de la altura de 15 mm respecto al Corsa “normal”, mientras que el eje trasero vio aumentada su resistencia al balanceo en un 25%. El ESP se configuró de manera que no fuera especialmente intrusivo, mientras los ingenieros decidían si se daría la opción de desconectarlo. Al final, tras mucho deliberar, la conclusión fue incluir esta opción en el cuadro de mandos. Las ruedas de 17 pulgadas contribuyen a mejorar la estética del vehículo, estando disponibles, en opción, ruedas con llanta de 18 pulgadas y medida 225/35.

 

Automóviles

Opel Corsa OPC

29/10/2007

Francisco PARDO / Fotos: Elías DOMINGO

Opel Corsa OPC

Poco habituados últimamente a ver algún Opel en los rallyes, hay que reconocer que en esta ocasión la propuesta es más que sugerente. El OPC combina la suavidad de funcionamiento de un motor 1.6 con toda la potencia de sus casi 200 CV. Su segmento está que arde.

Con el evidente propósito de descubrir qué ha hecho exactamente Opel a la hora de poner a punto su nuevo Corsa OPC, nos dirigimos a la villa de Allariz en busca de Francisco Pardo. El gallego, habitual de la Tierra, nos espera con optimismo y ganas de subirse a un coche que, en el momento de la prueba, aún no está muy visto. “Muy bonito, me gusta”, exclama el piloto y, en esta jornada, hombre de pruebas. La verdad es que la división deportiva de Opel, que responde a las palabras de Opel Performance Center (OPC), ha hecho un gran trabajo en la puesta a punto del Corsa.

En el breve recorrido por autopista antes de llegar a Allariz pudimos comprobar cómo su paso por la autopista está perfectamente controlado gracias a un tarado de suspensión que no ex excesivamente duro. Pero en los tramos, como veríamos después, se comporta más que bien. La puesta a punto del chasis es excepcional, y la marca no ha escatimado a la hora de desarrollar un motor que, pese a tener sólo 1.598 cc, cuenta con nada menos que 192 caballos. El uso del turbo permite, por lo tanto, superar la mágica cifra de 100 CV/litro, llegando hasta los 120.

Fuerza bruta
Hemos de reconocer que, en conducción normal, el Corsa es hasta un coche tranquilito. Sabiendo jugar con el gas, pisando el pedal lo justo y sin ser bruscos, el OPC es un coche para rodar sin problemas. Desde el principio, llama la atención su volante; achatado por abajo, es extremadamente ligero. La posición de conducción que conseguimos es ciertamente magnífi ca y, aunque un poco alta por la propia configuración del Corsa normal, es cómoda.

¿Carreteras donde probar el “Corsita”? En el entorno de Allariz, las que queramos y más. Así que nos dejamos llevar por las expertas manos de Pardo y pronto comienza a desgranar lo que es el excepcional comportamiento de un coche que ha llamado la atención de los entusiastas de la marca desde el principio.

De pronto comenzamos a sentir que el suave Corsa OPC 1.6 se transforma en una bomba que se beneficia de un turbo de bajo soplado, que nos evita sustos innecesarios, a la vez que nos regala más y más potencia. El piloto gallego le mete un par de acelerones en una zona más rápida y comprobamos cómo sube de vueltas de forma magistral. Pero no sólo tiene aceleración. Un equipo de frenos perfectamente puesto a punto asegura que nada se escape más allá de lo que deseamos, a lo que ayuda un peso relativamente contenido de sólo 1.278 kilos. Desde luego, encontrar un vehículo de menos de 1.300 kg es ya casi imposible en los tiempos que corren.

Abordamos ahora una zona más revirada, plagada de curvas más lentas que ponen a prueba la capacidad de tracción del Corsa. Entre zona y zona, vamos descubriendo parajes increíbles que permiten disfrutar al completo del Corsa. El río Arnoia, por ejemplo, tiene unas zonas rápidas que no dejan opción a la duda: son perfectas para disfrutar, aunque la zona boscosa que atravesamos provoca que el firme no esté tan limpio y seco como esperábamos.

Comportamiento ejemplar
Como decíamos, no se le pueden poner pegas al Corsa, ni en las zonas rápidas ni en las lentas. Además, nos pasa una cosa muy peculiar: el Corsa es maravillosamente cómodo hagamos lo que hagamos. No importa si estamos en la zona rápida o en las más reviradas. El comportamiento del coche es intachable bajo cualquier circunstancia. Y encima contamos con toda clase de ayudas electrónicas. Pero antes de que salten, la suspensión tiene mucho que decir. Equipado con un esquema delantero tipo McPherson con triángulo inferior, en ambos ejes tiene barra estabilizadora. La caja, de seis marchas, se maneja desde un pomo que quizá sea uno de los pocos “peros” que se le pueden poner al vehículo. Es demasiado ancho y un poco engorroso de agarrar, aunque a todo se acostumbra uno.

El otro capítulo que merece atención es el de la personalización. Firmados por Recaro, el Corsa OPC cuenta con dos auténticos bacquets que proporcionan un excelente agarre en cualquier circunstancia. Está claro, por lo visto a lo largo de los kilómetros hechos, que también son cómodos. Pero la optimización de la imagen no termina ahí. El interior ha sido cuidado con mucho esmero. El material negro con que se recubre el tablero de instrumentos (con la radio, el navegador y el climatizador) brilla por su calidad, mientras que se añaden elementos del color de la carrocería en los aireadores. Detalles específicos también en el exterior con la adopción de unos espejos retrovisores de bella factura, aerodinámicos a más no poder. El Corsa se ha mejorado además en lo que respecta a los pasos de rueda y los paragolpes delantero y trasero. El escape en forma triangular deja claro que tiene pretensiones muy deportivas, además de contar con unos faros traseros ligeramente ahumados para dar un aspecto más “agresivo”. Llantas de 17 pulgadas, neumáticos 215/45 y un consumo homologado de sólo 6,4 litros en el ciclo extraurbano. Un equipamiento de primera y, como ya hemos dicho, un motor de excepción son suficiente para tener un coche más que exclusivo.

 

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