Para realizar esta prueba hemos elegido Galicia, y bajo el sol (¡ya veis, no siempre llueve!). Aunque nuestra intención original era realizarla en un tramo más abierto y veloz, los problemas que esta comunidad ha atravesado durante la pasada época estival con los incendios forestales dificultaron en gran medida el disponer de los permisos necesarios, por lo que optamos por buscar un circuito de tierra sobre el que realizar alguna variante. El escogido fue el ubicado en Santa Comba, y la decisión estuvo basada tanto en la disposición del trazado (con curvas lentas en cuya salida se favorece la motricidad) como en la colaboración mostrada por la escudería local, “Amigos del Motor”, y Hobbykart.
Los protagonistas
Una de las razones principales para ambientar esta prueba en Galicia era la presencia del ex campeón de España de Kart Cross 2005, Perfecto Calviño, así como de uno de los protagonistas en el Nacional de Tierra y ex campeón de la Copa de Grupo N, Amador Vidal. Ambos son buenos amigos, pero acudían con ganas de superarse el uno al otro, ya que no es la primera vez que compiten frente a frente (el propio Vidal sabe lo que es correr a bordo de un Kart Cross Semog), tanto en alguna prueba del Campeonato Gallego como en el Nacional.
Perfecto Calviño tiene 36 años y en 2005 se proclamaba campeón de España de Kart Cross a bordo de uno de los kart cross de la firma portuguesa Semog, que él mismo representa en nuestro país. Clasificado en 2006 en cuarto lugar, hay que añadir además a su palmarés otros dos títulos de campeón gallego de esta especialidad, habiendo tenido contacto a lo largo de su carrera con diversas barquetas CM de Montaña, e incluso protagonizando algún tímido escarceo en rallyes de tierra, que tal vez tengan continuidad en el nuevo Proto (un Ford Fiesta con doble motor de moto) que el piloto de Cerceda está construyendo.
Por su parte, Amador Vidal apenas necesita presentación a sus 34 años, siendo durante años uno de los más destacados nacionales en el Desafío Peugeot, que conseguía a nivel Júnior en 1997 y de forma absoluta ya en 2004, pasando a partir de entonces a competir en Tierra, donde en su debut ganaba el Grupo N y el año pasado lograba vencer en el Rallye de Granada y pelear el campeonato hasta la última carrera con Joan Vinyes y Álex Villanueva.
Fuerzas en presencia
Vidal acudía a la prueba con su vehículo del año pasado en el Nacional de Ralllyes, un Mitsubishi Lancer Evo VIII Proto, con un motor turboalimentado cuya potencia estimada supera ampliamente los 400 caballos (“al no estar restringida la preparación como en el Asfalto, tal vez estemos incluso más cerca de los 450 CV”), y teniendo como otra de sus grandes bazas la tracción integral a las cuatro ruedas, con la que mover los más de 1.400 kg de peso del vehículo.
Mucho menos pesa un kart cross: 310 kg es el peso mínimo según las normas del Campeonato de España, cifra que el Kart Cross Semog de Calviño “supera en apenas 4 ó 5 kilos, que se suelen dejar como margen”. Ese peso, unido al del piloto, ha de ser propulsado por un motor de 600 cc, en este caso proveniente de la Suzuki GSX-R, cuya potencia oscila entre los 120 y 130 caballos, que son transmitidos mediante eje rígido a las ruedas traseras.
Arrancando desde cero
En una drag race, probando la aceleración durante los primeros 100 metros, lo cierto es que no es el pesado Mitsubishi el que se queda atrás, al menos durante los primeros metros, gracias a su excelente motricidad. El kart cross (a pesar de que los Semog tienen fama de ser los mejores en la salida en el Campeonato de España) sigue patinando rabiosamente en el suelo mientras su rival ya avanza varios metros por delante, saliendo perjudicado en este apartado de la comparativa.
Frenar y girar
Cuando llega el momento de echar el ancla, pero sobre todo cuando se quiere pasar por la curva, el claro vencedor es el Semog, que pesa cuatro veces menos que el Mitsubishi y da toda la curva a base de gas, siendo mucho menos voluminoso, lo que a igualdad de “cancha” permite mayores alegrías con el acelerador que un “Mitsu”, donde puedes golpear con la trasera cualquier talud traicionero. Esto es menos evidente cuanto más rápida es la curva, porque, si bien el kart cross equipa una amortiguación más que eficaz para “copiar” las irregularidades, a alta velocidad el pequeño bólido da la sensación de ir mucho menos asentado en el suelo que el Mitsubishi, y más “al filo de la navaja”, cuando en realidad es mucho más fácil de controlar... y de volver a parar cuando sea necesario.
De una curva a otra
El kart cross tiene una menor diferencia entre la velocidad óptima para entrar en una curva y la velocidad a la que sale de ella. El Mitsubishi es más eficaz si entre una y otra curva hay los suficientes metros como para sacar partido a su gran entrega de potencia, o si ambos virajes están a una distancia en la que sea factible enlazar una derrapada con otra. En cualquier caso, y aunque tal vez sea por su tamaño, el Lancer impone más a simple vista, por su aceleración y por cómo devora metros cuando el piloto baja el pie, de forma mucho más agresiva que el Kart Cross, al que en algunos casos le falta “patada”.
Tiempos por vuelta
En la mejor vuelta de cada uno, el ganador es el Kart Cross (girando en 48,3 segundos al circuito), que en este trazado “juega en casa”. Pero es que la diferencia respecto al mejor crono del coche es de ¡una décima!, lo que dice mucho de la eficacia del Mitsubishi para poner en el suelo los caballos y mover tonelada y media de vehículo.
Si hubiésemos podido rodar en un tramo con rectas más largas o al menos curvas más rápidas, posiblemente el coche vencería, ya que hay que tener en cuenta que el kart cross no sería tan eficaz en un terreno más abrupto (aunque sus suspensiones Proflex “se lo comen todo”, las ruedas no traccionan cuando están en el aire y el coche despega en los baches grandes a alta velocidad) y que, aunque podría correr más, sería mucho más inestable que en zonas de velocidad media-lenta.
Los pros y los contras
A ambos se les aprecian “puntos débiles” en esta singular comparativa de vehículos tan heterogéneos. Al coche se le ve muy torpe en determinadas zonas de este circuito, porque, según el propio Amador, “el trazado no permite en muchas zonas sacar lo mejor de la potencia que da este coche, y con un par de metros más de anchura en la pista creo que mis tiempos mejorarían, pues podría acelerar con mayor ímpetu”. La desventaja del kart cross viene en zonas donde su ligereza no le basta para paliar la pérdida de tracción. “El kart cross es espectacular, porque las ruedas traseras van constantemente derrapando, y eso me hace perder tiempo en algunos sitios donde no hay manera de traccionar mejor”, indica Calviño, que, en cualquier caso, añade también que los neumáticos “rayados” montados en su unidad no son los más idóneos para las condiciones de la pista, que con tierra tan batida recomendaría usar una goma de taco más alto.
Por otra parte, la auténtica leyenda viva del Kart Cross gallego disfrutó mucho ocupando el bacquet derecho del Mitsubishi, realizando una apreciación no exenta de cierta sorna y que es indicativa de otro de los defectos de estos pequeños monoplazas: “Es que así, viendo la pista y sin el polvo en los ojos que te echan los otros coches, ¡va rápido cualquiera!”