Rallycar recoge ese espíritu y presenta su visión de un Panda del siglo XXI. Para ello parten de la base de un Fiat Panda 1.2 8V, el único modelo homologado por la marca y que sirve de base al Panda Kit Car que corre en el país transalpino.
Manel López Castrillón, gerente de Rallycar, nos cita en un caluroso día de finales de Mayo para tomar contacto con su nueva creación. "La idea inicial fue la de crear un coche fiable y barato de mantener, que permita una entrada asequible a los rallyes" nos comenta, mientras nos va mostrando los pormenores del coche.
La empresa coruñesa ha estado vinculada desde los primeros momentos al desarrollo y gestión de las Copas Punto organizadas por Fiat. Con la llegada al mercado del nuevo Grande Punto, la marca dio por finalizada la etapa con ese modelo. Fruto de la experiencia acumulada, y como forma de satisfacer la demanda de un coche de iniciación, Fiat confió de nuevo en Rallycar para el desarrollo de una Copa de promoción basada en el Panda. Así es como nace el proyecto; partiendo de un modelo de calle, Rallycar, junto con el preparador portugués especialista en Fiat Joaquim Soares, diseñó y desarrolló los diferentes elementos que permiten convertir al pequeño utilitario en un coche de carreras.
La Copa Panda
El planteamiento de la Copa Panda era sencillo: una estructura de rallyes a nivel regional con un número limitado de pruebas que permitieran a los jóvenes pilotos que se inician el correr por poco dinero cerca de su casa. Entre todos los ganadores regionales se realizaría una final interterritorial en la que se proclamaría el vencedor de la Copa. El precio estimado del coche, listo para correr, no superaría los 18.000 euros.
Los cambios en la política deportiva de la marca hicieron que, a pesar de su avanzado estado de desarrollo, el proyecto fuese aparcado. Castrillón nos comenta que Rallycar baraja la idea de hacerlo correr con un equipo totalmente femenino, un proyecto que se encuentra todavía en fase de definición.
Un auténtico coche de carreras
A falta de una sesión de tests en la que definir unos reglajes definitivos, el coche se encuentra acabado y listo para correr. De una factura exquisita, se nota que ha sido concebido con cariño desde el primer momento.
Al coche de calle se le añade una jaula multipunto soldada a la carrocería, que además de aportar la preceptiva seguridad, dota al conjunto de una gran rigidez. La posición de los bacquets está situada muy abajo y atrás, buscando rebajar el centro de gravedad del coche. Este objetivo se logra con creces, sorprendiendo la agilidad y facilidad a la hora de describir la trayectoria en las curvas.
El Panda monta una suspensión regulable específicamente desarrollada por Bilstein para el modelo de competición, así como rótulas Uniball tanto en la sujeción del puente trasero como en los trapecios delanteros.
Al ser un vehículo pensado para la iniciación de pilotos se buscó siempre un alto nivel de seguridad, por lo que se sobredimensionó el sistema de frenos, sustituyendo los tambores traseros por discos y aumentando el tamaño de los delanteros, lo que obliga a montar llanta de 15" para darles cabida. El sistema de frenos se complementa con un repartidor de frenada, un freno de mano hidráulico de fácil accionamiento en horquillas y toda la instalación en tubería Aeroquip.
En el apartado mecánico se logran 80 CV trabajando los árboles de levas, incluyendo un filtro de aire de mayor tamaño que permite al coche respirar a pleno pulmón, colectores y reprogramando la centralita electrónica. El coche monta un escape completo diseñado para optimizar el rendimiento y la evacuación de gases, mientras que la transmisión de la potencia a las ruedas se realiza a través de un embrague cerámico y una caja de cambios dotada de grupo corto y autoblocante.
Mientras Manel Castrillón nos comentaba los pormenores del coche, el equipo Rallycar montaba las ruedas Hankook y encendía el motor para que fuese tomando temperatura para la prueba. Sorprende lo ronco de su sonido, que unido a las llantas de 15 pulgadas nos hacen pensar que el Panda es más fiero de lo que podríamos pensar a priori.
Todo estaba listo para salir a rodar en la carretera que nos habían cerrado al tráfico: unos 2 km de asfalto típicamente gallego, estrecho y con varios cruces.
Nuestro piloto probador quedó muy contento con el coche. El Panda es muy fácil de llevar, con un coste contenido y que puede ser el vehículo ideal para iniciarse en la competición. Ojalá Fiat retome el proyecto y podamos ver de nuevo a los Panda en nuestros rallyes.