Podríamos pensar que el Grande Punto es un coche "laboratorio" de las normativas federativas. Inauguró la categoría diésel creada por la RFEA y además se trata de un vehículo R3, homologado según las normas FIA que regirán los rallyes a partir del año próximo.
Los coches R3 o Rally 3 se corresponden con los actuales Grupo A de cilindrada hasta 2.000 cc y tracción delantera, con lo que serán los sustitutos de los S1600 y los Gr.A de dos litros. En concreto, el Grande Punto R3D se basa en el modelo JTD 1.9 Sport de 130 caballos, aunque la preparación realizada en el mismo eleva la potencia hasta los 175 CV. En Italia existe una Copa de Promoción con estos coches, e incluso el piloto Davide Gatti cuenta con estatus de oficial en ese país.
Para realizar la prueba del coche, el equipo de Vidales había acotado un trozo del tramo de Cladells, famoso por formar parte del Rallye de Catalunya cuando éste se celebraba en la zona de Vic. Se trataba de una zona de unos 2 kilómetros de buen asfalto, rápida aunque con alguna zona sucia que a buen seguro nos serviría para tomar nota del potencial del coche. Durante la prueba nos acompañaron Xavi Vidales, su copiloto Jordi Hereu, así como su preparador Carlos Pujolar y el conocido copiloto Oriol Juliá, que participa en el proyecto realizando labores de asesoramiento.
Un auténtico coche de carreras
Mientras se preparaba todo para empezar a rodar, hablamos con Carlos Pujolar, de Pujolar Racing, el responsable técnico del coche. Carlos nos fue comentando las principales características del Grande Punto. Se parte del modelo Multijet de 130 CV, un motor 1.9 diésel de 8 válvulas al que se le monta el Kit del Trofeo italiano formado por un colector de escape nuevo, un turbo e intercooler de mayor tamaño, una electrónica específica y un nuevo filtro de aire. Con todo ello, la potencia se eleva a los 175 CV y el par pasa de 280 a 400 Nm. Para transmitir esos valores al asfalto, cuenta con una caja de cambios secuencial de seis marchas realizada por Sadev y un embrague AP Racing bidisco metalocerámico de 200 mm.
El kit también incluye nuevos soportes de motor, brazos anteriores transformados con rótulas Uniball, un puente trasero que permite regulación de caídas y convergencias y un kit de frenos delantero firmado por Brembo con pinzas de 4 pistones y discos sobredimensionados. En el eje trasero recurre a los discos y pinzas de serie. El precio del kit es de 30.000 euros, y si le sumamos el coste del coche de calle y la mano de obra, el precio final puede rondar los 50.000 euros.
El reparto de pesos, vital
Donde más ha trabajado el equipo es en la reducción de peso. Allí donde estaba permitido por reglamento han eliminado todo lo superfluo, buscando reducir el peso al mínimo. Y es que quizá el mayor defecto del coche es su reparto de pesos, que al llevar un motor diésel más pesado que uno equivalente de gasolina hace que la parte delantera del coche reciba prácticamente el 70% del peso total del coche, lo que obliga al piloto a cambiar la forma de conducir y procurar siempre que el tren trasero ayude a inscribir el coche en la curva, ya que tiene una acusada tendencia a subvirar y una vez que se escapa es difícil volver a inscribirlo en la trazada.
Para intentar paliar el problema del reparto de pesos, piloto y copiloto se sitúan lo más retrasados posible, al estilo del Grande Punto Súper 2000. Es lo que más llama la atención al observar el interior del coche; después nos fijamos en la palanca del cambio secuencial que sale de la caña de la dirección, como en el Clio S1600, y el accionamiento vertical del freno de mano con el repartidor de frenada justo detrás. Sin duda, el R3D es un auténtico coche de carreras.
Prescindiendo de lo superfluo, el interior del coche muestra una factura impecable; desde el entramado de las barras de seguridad hasta los pequeños detalles, como el display indicador de la marcha insertada, nos indican el cariño con el que se ha montado el coche.
Finalizada ya la temporada, el equipo ya está trabajando en la evolución del coche, un nuevo kit que permita sacar mayor rendimiento al coche y un nuevo dispositivo que elimina el característico humo negro sin mermar el rendimiento, son los objetivos de evolución para el año 2008.