Después de una temporada entera enfrascado en la conducción del Renault Clio Súper 1600 por los tramos del Nacional de Asfalto, Sergio Vallejo sabe bien lo que es llevar uno de estos coches de la firma francesa. Aunque ahora, como ya sabéis, está metido de lleno en las labores de planificación para poner a punto su nuevo Porsche 911 GT3, con el que espera revitalizar el campeonato, ha hecho un hueco en su agenda para ayudarnos a desgranar lo que es este nuevo Clio firmado por Renault Sport. Un modelo que viene a engrandecer aún más la imagen que tiene la firma francesa cuando se trata de hacer coches con marcado carácter deportivo. Un pequeño utilitario que, tras una imagen muy agresiva, esconde un motor de 2 litros y 200 caballos de potencia, con tracción delantera y un equipo de frenos Brembo. Renault ha tenido tiempo de ensayar muchas cosas en el Mégane Sport antes de dar el salto al Clio, sin duda un modelo que, por precio (23.000 euros), debería aportar muchas cosas a este segmento, que está tan animado como de costumbre (Ibiza Cupra, este Clio o el Opel Corsa OPC, que llegará en breve, por poner sólo tres ejemplos).
Nada más llegar al Circuito de A Pastoriza, Vallejo comienza a mirar el coche, y, entre todos los allí presentes, destaca sobremanera la imagen que han conseguido darle al coche. Sin duda espectacular, sobre todo en la trasera, que nos evoca aquellas imágenes de los "culosgordos". Bueno, hay que salvar las distancias, puesto que lo único que aquí tenemos es una buena dosis de imaginación al trazar las líneas maestras de la zaga, con el difusor trasero, y una vía muy ensanchada que proporciona, como luego nos confirmará Vallejo, mucho más aplomo en cualquier circunstancia.
Se ha hecho más dócil este Clio 197 que el anterior, el 182. En primer lugar, ha crecido en tamaño, y si habéis tenido ocasión de subir a uno habréis notado que está ya más cerca de un Mégane que de un tradicional Clio. Los tiempos han cambiado, y quizá, en un futuro, haya que buscar utilitarios deportivos que llenen ese hueco por abajo.
Primeras impresiones
No nos hemos dado cuenta de quitar el ESP (algo fácil de hacer mediante un simple botón en el salpicadero), por lo que Vallejo comienza a dar las primeras vueltas al trazado con él puesto. Lógicamente, si quieres ir rápido, el control de estabilidad limita completamente. No hay manera de hacer nada con él, sobre todo en un circuito tan revirado y complicado como el lugués. Así que, después de darnos cuenta del error, apretamos el pertinente botón en el salpicadero y dejamos que sea Sergio quien dirija los destinos del Clio, sin ningún tipo de ayuda electrónica. Exceptuamos, lógicamente, el ABS, algo que es imposible eliminar.
Es entonces cuando Vallejo comienza a sacarle todo el jugo al coche. Eso sí, el trazado engaña mucho; es muy revirado, y tan sólo te das cuenta de ello cuando estás metido de lleno en la conducción. El trazado es muy exigente, te pide mucho, con constantes cambios de ritmo, apoyos a alta velocidad y tan sólo una recta en la que exprimir a fondo el vehículo. Después se llega a una fuerte frenada que no hace sino confirmar lo que antes habíamos anunciado: el equipo de frenos de Brembo ayuda a conseguir una frenada magnífica.
Buena opción
Antes de la sesión de fotos, dejamos a Sergio explicarse. "Va muy bien asentado, tiene mucho aplomo", destaca el piloto. Pero está claro, y eso ya lo habíamos apreciado nosotros, que quizá hubiera hecho falta algún caballo más para sacarle toda la esencia al coche. En cualquier caso, por imagen, prestaciones y facilidad de conducción, este Clio Renault Sport no tiene nada que ver con el anterior. Más rabioso el 182, más tranquilo éste, pero, en cualquier caso, son muchos los ingredientes que hacen de este vehículo una opción a tener en cuenta en el segmento de los utilitarios más deportivos.