Acudimos a la cita con José Antonio Fombona en un flamante Audi RS 4 que el gijonés pronto admira. No sólo por su portentosa imagen, sino por lo que es capaz de ofrecer a quien lo pilota. Para sacarle toda la esencia a un modelo que, de todos modos, despliega todo su potencial en cualquier carretera, acudimos a la Subida a El Fito. Tanto su vertiente Norte, la clásica, como la Sur, la que actualmente puntúa para el Europeo de Montaña, son perfectas para desarrollar un modelo como éste.
Fombona se sube al coche y pronto admira la excelente posición de conducción. No es para menos. Audi, o mejor dicho su división deportiva Quattro GMBH, ha sustituido las tradicionales butacas del A4 por dos bacquets en toda regla. Si a los asientos sumamos un volante con una perfecta regulación, una palanca de cambios que queda muy a mano y un pedalier que es fácilmente alcanzable, es fácil encontrar el punto óptimo. Tan sólo un pero: es difícil hacer el punta-tacón. Pero el coche tiene tantas cosas buenas que todo se olvida fácilmente.
Tomamos la autopista en dirección a Colunga y ya empiezan a salir a la luz las primeras conclusiones sobre el coche. Pero no es hasta llegar a El Fito Norte, con destino al Sur, cuando Fombona nos empieza a comentar lo que le parece realmente el coche. "Dirección muy precisa", dice el piloto, "tiene mucha asistencia en parado, pero cuando ruedas a mucha velocidad o en tramos muy revirados se agradece que sea muy dura y directa". Está claro que la dirección es parte fundamental de un coche, más si se trata de un RS 4 que equipa un motor V8 de 420 CV.
Comenzamos a subir hacia el Mirador de El Fito por la vertiente Norte y pronto nos damos cuenta de que el Audi se comporta perfectamente en las zonas rápidas. Es una característica distintiva de la suspensión montada en el RS 4. En las curvas lentas José Antonio se da cuenta de que el vehículo no deja nunca que el piloto "cruce" el coche. "Aun con el ESP desconectado, siempre se acaba yendo de morro si entramos fuerte a un viraje. Supongo que es una cuestión de seguridad".
Efectivamente, ésta es una nota distintiva respecto a otros modelos, sobre todo los más antiguos. En Porsche y Ferrari antiguos era fácil hacer trompos incluso a bajísimas velocidades, tendencia que la electrónica ha limitado en las últimas generaciones de vehículos.
Bajar, para subir
Una vez en el Mirador es momento de bajar hasta la salida de El Fito Norte para realizar la prueba que nos ha traído hasta aquí. Es entonces cuando tenemos ocasión de probar otro de los puntos fuertes del RS 4, sus frenos. "Al principio me sorprendió lo poco que frenaba –comenta Fombona–, pero he descubierto que según se calientan los frenos funcionan mucho mejor". Y es que la monta que lleva el RS 4 es sencillamente de impresión. El coche se detiene a la perfección y, con el ESP desconectado, el ABS se vuelve mucho menos intrusivo. Lo hemos notado perfectamente en la bajada, donde, además, las curvas largas de El Fito Sur son una delicia para la suspensión del Audi.
Una vez abajo comienza la prueba de verdad. José Antonio pulsa el botón "S" en el volante (que hace más rápida la respuesta del pedal del acelerador y varía la gestión de los gases del escape, provocando así un ruido más bronco y una respuesta un "pelín" más rápida al acelerar a fondo). Es el momento en el que ponemos a prueba todas las facetas del coche que, por separado, hemos ido analizando. Lo primero es la sorprendente capacidad de aceleración del Audi. Tomamos la salida desde la Mantequería Arias (cómo no) y vemos que la fulgurante aceleración de 0 a 100 km/h es real. La recta de salida de El Fito apenas nos dura unos momentos. Las siguientes curvas, de radio amplio, son perfectas para la suspensión del Audi.
Afrontamos la larguísima recta que pone los pelos de punta a barquetas y fórmulas y no podemos menos que sorprendernos de la gran estabilidad que muestra el Audi.
Sólo hay un punto en el que notamos que el Audi RS 4 no es un vehículo de competición. Y es que la suspensión que equipa, por ejemplo, el Audi A4 con el que Fombona corre el Nacional de Montaña nada tiene que ver con la del RS 4. Es en la zona de las curvas enlazadas donde, a alta velocidad, el RS 4 sufre. El coche se descolocó demasiado y no fue todo lo plano que un vehículo de competición iría en este lugar. Pero, lógicamente, las cosas son como son. Y, sobre todo, para lo que son. Y si habéis echado un vistazo al tiempo que hicimos... ¡pone los pelos de punta! Fombona rodó en 3.35, con tráfico abierto (con todo lo que ello conlleva) y con dos personas a bordo. Es un tiempo estratosférico para un modelo capaz de todo. Sin duda, una bestia de la carretera con todo el lujo y la exclusividad de Audi.